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MINUETO. Banderas, por José Antonio Molina

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Vuelven las banderas, como un día vuelven las golondrinas. Vuelven las banderas aunque no necesariamente victoriosas. También vuelven humilladas y ofendidas, profanadas y en llamas para morir como mártires en tiempos de Nerón, pero un ave Fénix es la bandera, siempre renace más fuerte. Las hay legales, ilegales, inventadas, portando colores ancestrales que llevaron un día al matadero a los padres de nuestros padres. Las hay decoradas con emblemas de otros tiempos, aves solitarias, tonos morados, estrellas azules, barras cruzadas. Hay gran variedad. Quien no tiene hoy una bandera, nada tiene. El cielo se llena de banderas, las portan miles de rostros anónimos que pierden conciencia de su triste condición cuando se extiende el privilegio de portar una bandera. Adiós pancartas, vulgares trapos de tela sintética, portadoras de palabras que nadie tiene tiempo de leer. Demos la bienvenida a las siempre recurrentes banderas que ahora no solo coronan los edificios oficiales, pues también se de...

El VERDE GABÁN. La Torre de Leandro, por Santiago Delgado

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La llaman Torre de Leandro, pero debería decirse la Torre de Hero. Y, con más propiedad aún la Torre del Padre de Hero. Y con justicia poética pura la Torre de Hero y Leandro. Está enfrente del viejo Estambul. Es un faro de situación, que delimitaba territorio gálata del constantinopolitano; todo ello antañazo, claro. El machismo, en este caso otomano, decidió conceder el apelativo al varón, lógica de los tiempos. Es harto difícil encontrar correlato verosímil al triste suceso de los dos amantes del Bósforo. Por eso, resistamos el envite. Hero –ella–, y él –Leandro–, en tiempos helénicos, se quieren. Sus familias no. Leandro es bizantino, Hero es gálata. O montesca ella y Capuleto él, no me acuerdo bien. El muchacho, cruza a nado todas las noches para festejar a su moza, y festejarse él. El mito dice que, buen conocedor de las corrientes, desde acá o allá de la barriada de Besiktas, Leandro batía con sus brazos las aguas nerviosas del Bósforo. Bien, una vez, aciaga noche, el viento aus...

CRONOPIOS. Juegos prohibidos, por Rafel Hortal

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En recuerdo de Asensio Piqueras,  promotor de la Feria del Libro de Murcia Al comandante Carlos le gustaba emular a su tocayo Arguiñano en aquellos programas de hace décadas. Ahora todo era más sintético en la base española de la estación lunar controlada por Inteligencia Artificial. Entre vigilancias de tráfico interestelar, proyectos biogenéticos y tareas de mantenimiento, Carlos se ponía el uniforme de gala para cocinar frente a la cámara del canal TeleLuna.   Rosa era la especialista informática, sin graduación militar pero respetada por todos. Le gustaba leer a los clásicos; su biblio terabyte contaba con los mejores ejemplares rescatados y reconstruidos de las bibliotecas de Alejandría y la del Vaticano, de las que sólo quedaron cenizas tras la Guerra Mundial Terminal del pasado siglo XXI. Todo estaba resuelto en la base lunar, el sexo era extremadamente placentero, pero individualizado. Rosa, en su habitación, se conectaba al orgasmatrón y bastaban unos segundos para de...

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. El director de un única obra, por Gabriel Lauret

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Como bien saben publicistas y políticos, la mayor parte de nuestras decisiones no se toman con la razón. Las emociones son las que dirigen nuestras decisiones con mucha mayor firmeza que el análisis más concienzudo que pueda realizar nuestro cerebro. La pasión es una de las emociones más poderosas, pudiendo ser obsesiva; pasión por alguien o por algo, y también pasión por alcanzarlo, por conseguirlo, por consumarlo. ¿En cuántos programas de televisión no se le ha dado a alguien la posibilidad de cumplir ese deseo que mantiene vivo tanto tiempo dentro de sí? Subamos el nivel. Imaginen que asisten a un concierto y sueñan que pueden interpretar esa obra que les está conmoviendo, dirigiendo además a esa misma orquesta. Después de todo, dirigir siempre parece, desde fuera, más sencillo que tocar un instrumento. Basta con mover los brazos. Esto es lo que le ocurrió a Gilbert Kaplan cuando escuchó en 1965 la Segunda Sinfonía “Resurrección” de Gustav Mahler a la Orquesta Sinfónica Americana di...

EL ARCO DE ODISEO, Un paseo por el tiempo, por Marcos Muelas

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¿A quién no le gusta viajar? Hacer las maletas y desplazarse hacia una ciudad desconocida. El más afortunado puede viajar a otro país y con más fortuna aún, cambiar de continente. Con un mundo globalizado y gracias al avión, mañana mismo podríamos estar al otro lado del planeta. Y quién sabe, a mediodía podríamos estar cantando en un karaoke tokiota. Lo más que llamativo que recuerdo es haber subido a un avión en verano para horas después aterrizar en pleno invierno. Sí, es desconcertante, en un solo día pude cambiar de continente y estación. Pues ahora imaginemos algo más fascinante, los viajes en el tiempo. Bueno, no nos echemos las manos a la cabeza, estamos hablando de ciencia ficción. Los viajes en el tiempo han sido un recurso muy explotado, primero en la literatura y más tarde en el cine. En esas historias podemos distinguir dos tipos viajes temporales: al futuro o al pasado. Cuando hablamos de viajes al pasado, solemos encontrarnos con un protagonista que, sin ser más sobresal...

LOGOSFERA. Horizonte ovalado, por Isaac David Cremades Cano

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Un estrecho sendero pavimentado con rocas volcánicas se adentra en el húmedo bosque, abriendo una pequeña brecha entre tal abundancia de árboles y plantas. Pocos son los rayos de sol que logran atravesar tanta vegetación superpuesta, sin impedir que la luz juegue con las hojas multiformes, creando siluetas y sombras a diferentes alturas. En este jardín pantagruélico, bajo su dosel de verdes variados, el aire se vuelve de repente espeso y templado. La leve inclinación del terreno anuncia el gran ascenso que, de pronto, se traduce por el zigzagueo de una ruta habitada por variados cantos de aves exóticas. Esta irreconocible armonía lo envuelve todo entre vocalizaciones de reclamo y de proclamación territorial, pero las que más destacan por cercanía e intensidad son los graznidos de alarma, cuando comunican la proximidad de esos seres coloridos, erguidos sobre sus patas traseras. Igualmente sugestivo es ese leve zumbido que emite el frenético aleteo de un pajarito, curioso y siempre hambr...

SUMARIO DEL 13 DE MAYO DE 2023

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 ¡Salud y República de las Letras! Es mayo, mes del amor, canta la calandria y le responde el ruiseñor. Aceptad el regalo que Dulcinea os trae esta semana. Siempre podréis viajar en el tiempo con Marcos Muelas y encontraros en la tierra que todo lo contiene, el futuro. En el futuro de la ciencia ficción encontraréis, ciertamente, la sugerente erótica de Rafael Hortal; y los amores que las aguas del tiempo se llevaron consigo, dejando tras de sí el monumento de una imponente torre os los mostrará Santiago Delgado. El goce ante el recuerdo de latitudes lejanas y bellas os los trae, de nuevo, Isaac Cremades; y Gabriel Lauret os llevará a los goces de la música y al encanto de Mahler.  ¡Disfrutad de la vida y de la literatura!

SUMARIO DEL SEIS DE MAYO DE 2023

 ¡SALUD Y REPÚBLICA DE LAS LETRAS! Ha llegado el mes de mayo y los amigos de Dulcinea os llevan al país de las flores, para que exhaléis los opiáceos aromas de la literatura. Marcos Muelas ha comprado billetes para todos y como un tren bala nos lleva directamente a las latitudes primaverales, latitudes en las cuales reina por derecho propio la belleza, la introspección y la delicada prosa de Charo Guarino. Contemplados los lirios en el valle del recuerdo, podríamos, si gustáis, descender a las tórridas playas del deseo con Rafael Hortal y ver cómo parten los barcos, despidiéndonos de ellos, pañuelo en mano, con Santiago Delgado.  En todo jardín suele haber avispas, andaos con ojos atentos. Pero sed felices, disfrutad de la vida y de la literatura. 

MINUETO, La avispa, por José Antonio Molina

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Hyago, mi vecino de todo la vida, se ha transformado en avispa. Semejante acontecimiento ha ocurrido lenta y gradualmente, de manera casi imperceptible, razón por la cual muchos de los conocidos, familiares y compañeros de mi desgraciado amigo no han querido darse cuenta de tan admirable metamorfosis. No se presentó de la noche a la mañana transformado en insecto, desgraciadamente para él, pues ante una visión tan radicalmente diferente hubieran sido mayores los intentos por curarle. Hyago fue cambiando poco a poco, de suerte tal que todos fueron acostumbrándose a las leves variaciones que solo ante los ojos preocupados y solícitos de un buen amigo que le quería, como yo, anunciaban su nueva y atroz apariencia. Hyago sufría de sueños inquietos y recurrentes de los que a la mañana siguiente no solía hablar quizá porque no los recordara, aunque le dejaban una mirada llena de inquietud y preocupación. Ya entonces empezó a desarrollar obsesiones fijas y permanentes que le llevaban a atacar...

EL VERDE GABÁN. Despedir a un barco, por Santiago Delgado

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De Trieste, partimos a fatigar el Adriático, sur adelante, hasta quebrar al Egeo y ganar el helénico piélago. Y allí, en el muelle triestino, frente al Gran Hotel Savoia Excelsior, a un paso de la Piazza de l’Unitá, una centena de nativos nos vino a despedir, al caer la tarde y perder su luz el día. Asistí, desde la acristalada popa del monstruoso paquebote al evento. Devolví el saludo con brazo alzado y la mano como vela de molino, agitada por el viento de cierto comedido, aunque sincero, entusiasmo. Es hermosa la despedida en barco. Más que la del tren. Por supuesto, dejo aparte los llantos causados por la partida de innumerables paquebotes que, desde Europa entera, izaban velas y quemaban carbón para hacer las Américas y prosperar, en el penúltimo cambio de siglo. Aquellas lágrimas son el lado oscuro de las sonrisas de hoy, que aquesta prosa quiere memorar. Unas sonrisas que, además de saber el periplo feliz que nos espera a los embarcados, conocen el rito festivo, y heredado, de de...

CRONOPIOS. Vestida de neopreno, por Rafael Hortal

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Rita es una chica especial, es diferente. Esas cosas se aprecian enseguida. Rita no presume de sus cualidades, no se fija en quién la mira, va por ahí tan tranquila, libre. Pero ella es totalmente consciente de que levanta pasiones. Cuando está en la ciudad siempre le falta una prenda que las amistades solemos apreciar. Si no lleva el sujetador se marcan los pezones, si no lleva bragas los pantalones finos se ajustan a sus pronunciadas curvas sin costuras. Cuando va al camping nudista de El Portús en Cartagena nunca va desnuda. Lleva una camisa ajustada a la cintura que acentúa el movimiento de sus glúteos al andar, o una elegante boina, o un cinturón, o una pulsera en el tobillo. Rita es de esas chicas que son naturales, que parece que nunca envejecerán. Me gusta observarla cuando está leyendo en la playa, cuando nada en la piscina dejando flotar su culo, cuando escala desnuda la pared vertical junto al mar… Rita es mi novia y pasamos este verano tranquilamente en el camping, en nuest...

EL ARCO DE ODISEO, Bullet Train, por Marcos Muelas

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Cinco peligrosos asesinos suben al tren en la estación de Tokio. Todos con un mismo objetivo, sobrevivir y conseguir un misterioso maletín. Bienvenidos al Shinkansen, el tren que gracias a sus más de 300 kilómetros por hora, se ganó el sobrenombre de tren bala. Nanao tiene muy mala suerte y en su profesión eso puede resultar fatal. Nanao tiene un trabajo peculiar, es un asesino profesional. Aun así, reniega de las armas de fuego ya que con su mala fortuna estas tienden a fallar o atascarse en el peor momento. María, su contacto en los bajos fondos, le ha encontrado una nueva misión. El trabajo es fácil, subirse al tren bala de Tokio a Morioka, robar un maletín y bajarse en la primera parada. Un trabajo sencillo para alguien con su experiencia, pero su mala suerte intervendrá una vez más complicándolo todo. Nanao en japonés, es un juego de palabras que significa “7”. En el mundillo del hampa lo apodan "Mariquita", ya que este insecto tiene siete puntos negros sobre su caparaz...

PUNTO DE FUGA, El mes de mayo y los lirios del Montseny, por Charo Guarino

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Otra vez llega el mes de las flores y ¡ay! de las alergias. Precisamente ahora que la OMS anuncia el final de la emergencia COVID —pues, aunque el virus sigue entre nosotros (hay un repunte llamativo en las últimas semanas), la amenaza, gracias fundamentalmente a la vacuna y a la llamada inmunidad de rebaño, es controlable—, como si se tratara de un déjà vú, mi padre vuelve a ingresar en un Hospital, el Reina Sofía. En el Hospital Morales Meseguer lo encontró el anuncio del confinamiento, y le dieron el alta sin estar del todo en condiciones como mal menor en vísperas de que los centros hospitalarios, convertidos en auténticas bombas de relojería para personal sanitario y pacientes, se vieran al borde del colapso. Del de las batas blancas pasó entonces a ese insólito arresto domiciliario que experimentamos mundialmente la práctica totalidad de habitantes del Planeta, en España en concreto entre marzo y junio de 2020. De nuevo el mes de mayo, por segundo año consecutivo, está marcado pa...

Breve encuentro, por Vicente Llamas

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  Un banco (las piedras del Manzanares quedaban lejos), parque central, a dos leguas del Ateneo de San Juan de Puerto Rico. Hace como una hora que dos sombras se entrelazan en él ... Casi inaudibles sus ecos. M. Z.: Este exilio fecundo ha hecho más veraz la soledad, el ámbito privilegiado para que la patria se descubra . La soledad es en sí misma una acción, una acción que brota del aislamiento comunicable . Los medievales evocaban un patria animae , el destierro era la vida terrenal, mísero destino de anámnesis en el que abrazar la cicuta ... No. No cabe un exilio de la historia: el vacío que deja la consumación de la tragedia es el espacio de soledad en el que soñar. Las prendas del exiliado , una mirada que no interroga, un llanto que todo lo tiñe de colores infieles a la luz, no deben velar la libertad que se llevó consigo , la verdad que ha ido conquistando en la vida póstuma que se le ha concedido. J. R. J.: Yo he contado en él el frío y el barro, pero ni el frío ni el bar...