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SUMARIO 22 DE MARZO DE 2026

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  Alegoría de la primavera, Sandro Botticelli Salud y República de las Letras. La primavera ha venido por fin, los días se vuelven más luminosos y, tras ardua lucha, las nubes, los vientos y las inclemencias se baten en retirada.  Los amigos de Dulcinea os ofrecen esta primera floración. Encontraréis poesía con Concha Lavella, aguzaréis la vista como linces con Rafael Hortal, sonriréis con Pedro H. Martínez, quizá visitéis un famoso sanatorio suizo con Charo Guarino, o descubráis el Renacimiento con Santiago Delgado, la dureza de la tierra con Vicente Llamas, las bellezas del Japón con Marcos Muelas y puede que  escuchéis acordes bellísimos de la vieja Europa con Gabriel Lauret. Hagáis lo que hagáis esta semana, lo disfrutaréis. Sed felices, disfrutad de la vida y de la literatura. 

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO, Paderewski, por Gabriel Lauret

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Hace pocos días se estrenaba en nuestro país “Torrente Presidente”, una película   en la que un ser abyecto, ruin y despreciable alcanza el puesto más alto de gobierno de nuestro país. Pensemos en algo todavía peor. ¿Podría un músico llegar a ser presidente del Gobierno de España? Probablemente muchos de ustedes desconozcan la carrera o la dedicación anterior, si la tuvieron, de nuestros gobernantes, del presente y del pasado, pero creo que sería algo sonado. Bromas aparte, hoy les hablaré de un personaje extraordinario, uno de los mejores pianistas de la historia, que llegó a ser primer ministro de un país en cuya independencia también jugó un papel fundamental.   Durante el siglo XIX Polonia estaba repartida entre Rusia, la mayor parte, Prusia y Austria. En la sociedad polaca surgió un movimiento que pretendía preservar su lengua y su cultura así como promover el desarrollo económico para una futura independencia. Pilares de la identidad nacional eran la religión católica y ...

PUNTO DE FUGA. Gestos de amor, por Charo Guarino

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  En diciembre de 2024 el filósofo Francisco Jarauta pronunció una conferencia sobre La montaña mágica de Thomas Mann en la Fundación Pedro Cano, en Blanca, con motivo del centenario de su publicación. Para mí era una lectura pendiente desde octubre del 86, que he llevado a término cuarenta años después. El 6 de enero del 25 encargué a los Reyes Magos un ejemplar como regalo para un montañero mágico. A su autor le llevó doce años escribir una novela que transcurría en siete, los que se demoró Hans Castorp en el Berghof de Davos, después de que acudiera a visitar a su primo Joachim, aquejado de tuberculosis, con la intención de permanecer en el sanatorio durante tres semanas. A mí me ha llevado algo más de trece meses finalizar la lectura matinal en que nos hemos sumergido José Luis y yo prácticamente cada domingo durante un par de horas desde entonces hasta el pasado 15 de febrero. Las aproximadamente 300.000 palabras que conforman la traducción al castellano de la obra acabaron d...

Andrea Navaggiero, un cavaliere del seicento, por Santiago Delgado

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Era humanista, era diplomático. Trabajó con el grande Aldo Manucio, a quien debemos las comas, puntos y coma, y tantos otros milagros que hacen, de la lengua escrita, una delicia que se pueda leer por primera vez sin estudiarla como si fuera una partitura musical. Venecia le encomendó ser su embajador ante Carlos V. Y, fue justo en Granada, cuando celebraba todo el Imperio las tornabodas del César, que conoció al barcelonés, y español, Joan Boscá; innecesariamente traducido por Juan Boscán. Llegó con la orden de conseguir del Gran Carlos, la liberación de Francisco I de Francia. No consiguió tener éxito en tal empresa, pero obtuvo uno más grande, y al que, de seguro, él no le dio mayor importancia: imponer en la rancia Castilla del Romancero y del dodecasílabo, la nueva poesía, ágil, petrarquesca y moderna del endecasílabo y del ideal de amor renacentista, basado en la amada ideal, y no en la cautiva princesa de las pétreas balconadas de los trovadores. Se había impuesto la letra de ...

CRONOPIOS. Hace un millón de años, por Rafael Hortal.

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  El protagonista de esta crónica es un lince ibérico que vivía por la sierra de Quibas, Abanilla, región de Murcia, hace un millón de años. Lo siento: con el título de “Hace un millón de años” no me refiero a la famosa película inglesa de 1966 en la que peleaban los dinosaurios mientras Raquel Welch corría en taparrabos; esa era una bonita película de ficción sin rigor científico. Me estoy refiriendo al yacimiento de Quibas, que tiene la categoría de Bien de Interés Cultural. Cartel del documental Ahora disfrutaremos de un documental realizado por Alejandro Artés y su asistente virtual Kael; donde nos muestra una historia en la sierra de Quibas durante la era del Pleistoceno, gracias al descubrimiento de una cueva que permaneció cerrada hasta 1970, que unos canteros pusieron dinamita para buscar una beta de ágata. Pero no fue hasta 1994 cuando unos excursionistas encontraron unos huesos y le dieron la importancia que después se demostró. El profesor de la Universidad de Murcia, Mi...

EL ARCO DE ODISEO. Otra vez en Japón XV, por Marcos Muelas

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No existe nada más doloroso que una despedida. Claro que hay despedidas y despedidas. En esta ocasión les hablo de una despedida que conlleva alejarte de un lugar tan querido como es tu patria. Sí, ya sé que no nací en Kioto, ni siquiera cerca de Japón, pero de alguna manera cada vez lo siento más mi hogar y me cuesta más irme.   Pero no todo estaba perdido, aún nos quedaba Tokio y les aseguro que lo mejor del viaje estaba por llegar. Era un 22 de abril, una fecha doblemente señalada y especial. Por un lado era el cumpleaños de mi amada Penélope y por otro, el día del Bando de la Huerta. Nos encontrábamos a miles de kilómetros de Murcia, pero no por ello íbamos a perdernos nuestra fiesta tradicional. En nuestras maletas habían viajado nuestros trajes regionales y antes de que ningún murciano hubiera visto el sol, nosotros ya estábamos vestidos. Fajín, corpiño, esparteñas, zagalejo, zaragüelles... Habíamos traído un pedacito de Murcia al continente asiático. Incluso habíam...

A Fátima ayer escribía, por Concha Lavella Clemares

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  A Fátima ayer escribí No creáis que no voy a escribir relato. El relato me escribe a mí y yo le contesto. Mi carta es una carta de Navegación al mundo.  Mis huesos.  Mis húmeros, radios, cráneo y cientos  de milenios de evolución de la especie  llevan mi equipaje. Suelto la calderilla del engaño,   se esparce entre los que miran mi caída. No pretendo convencer al tacaño de los sellos  pegados con saliva en el sobre de las cartas robadas. Sí a los que sueñan con salvar aunque sea tan sólo una vida. Tropiezo mil veces en esa esquina  del cajón abierto que guarda las fotografías  de aquellos que ya no me aman. El agua de mis lágrimas que cabe toda  en esa mano antigua de la abuela…  Creo que si miro el mar en el cauce de un silbido de gorrión su grito resquebraja mi alma. El grito de madre con su niño sin vida. Gaza Ya no hay motivo para no cruzar esa línea  que separa mi paso de tu dolor. Siente mi abrazo querida Fátima. A...