“Cada día me cuesta más meterme en un vestido estrecho, subirme a mis Manolos negros con tacón de aguja, y venir a fiestas o quedadas sociales. Pero si quiero un marido… Yo quiero un marido, si, como lo tiene mi madre y lo tuvo mi abuela, vamos, todas las mujeres de mi familia lo han tenido, ¿por qué yo no voy a tenerlo? Mi hermana, que mira que es fea la pobre, con ese pelo tintado de lila que parece un teletubbie cuando se hace el moño, pues mi hermana, sí ella, también tiene marido. El pobre no es guapo, tampoco es pobre. Trabajaba en la fábrica de persianas de su padre, al morir el padre cerró la fábrica y con la recalificación de los terrenos donde se encontraba, sacó, limpios de polvo y paja, algo más de doce millones de euros. Ya no trabaja, ahora va de un lado a otro, montado en su Porsche rojo con la fea de mi hermana de moño lila. No me meto con eso, faltaría, él es quién ha pagado algunos de mis caprichos, solo tengo que llorarle a mi hermana un poco y… ya se ocupa el...