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Crónicas de la disidencia V. Los versos más tristes, por Vicente Llamas

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La ira de las brujas… Un venenoso rumor se extiende por la comunidad: alucinaciones, señales flotantes, resentimientos, celos desafiando los valores puritanos. La histeria colectiva arrastra a Sarah Good a la celda de Ipswich. Allí alumbraría a una niña que murió de desnutrición antes de que la madre fuera ahorcada. Sucios reverendos desfigurando la verdad a los que un dios deforme daba sangre para beber, médicos ineptos encubriendo su incompetencia bajo la aflicción sobrenatural de una “mano malvada”. El fanatismo religioso sacudió la bahía de Massachusetts en el período colonial, hendido por la paranoia. Esos dos cadáveres, madre e hija, pesan tanto como la turba de restos óseos entremezclados en los densos estratos de la arqueología contemporánea: la sombra de la intolerancia y la represión étnica, vidas rotas, desplazadas, hogares arrasados, trincheras, ropas vacías de padres o de hijos en armarios convertidos en criptas, fosas comunes y crematorios. El hechizo es siempre el mismo,...

Crónicas de la disidencia. III. La muralla, por Vicente Llamas

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“Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos” … Paradójico dogma: reclamar la totalidad de manos negras y blancas para levantar un muro excluyente de la totalidad de blancas y negras manos, como si las manos no fuesen animales insomnes, impulsados por una vigilia sediciosa que rehúye horizontes, sino dóciles criaturas sonámbulas acudiendo masivamente a enlazarse para resistir al “alacrán y al ciempiés”. La voz clarividente que convoca a esas manos, investida de potestad moral para condenar a repudiables artrópodos al sótano, sin eximirlos de contribuir con su hábito vital, eso sí, al equilibrio interno del ecosistema: permaneced fuera, atados al frío y al silencio, aunque vuestro veneno sea requerido para que el mirto sea más obsceno y la rosa no sucumba al gusano que ansía roer su entraña. Los muros tienen dos caras, mugrientas las dos, la del ghetto y la del gulag. El muro de protección antifascista ( Antifaschistischer Schutzwall ) separaba la Stasi del despiadado capital...

CRÓNICAS DE LA DISIDENCIA. II El segundo mundo, por Vicente Llamas.

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El liberalismo es un sacramento hueco, un fruto corrompido que siempre aprovecha su oportunidad, grietas entre las almas muertas que Gógol conjurase en su sueño letárgico de póshlost , el lienzo de banalidad moral que las oprime. La flor inversa aguarda, paciente, sin fe alguna en la transcendencia, las impuras liturgias de la usura para cobrarse una última libra de carne de la desnudez cumplida sin derramar una gota de sangre. El marxismo estatalizado, el engendro mecánico de Illich Uliánov, no el materialismo dialéctico de Marx en su raíz hegeliana primordial, es un autómata deforme que oculta la mitad de su rostro en la niebla con subrepticia vocación teológica: no desea liberar, ansía redimir, usurpar el rol de la vieja religión, ser el sucedáneo del opio para una población conversa, abducida por una mesiánica ingeniería social que urde venenosos símbolos, desplegando sombrías estrategias de sumisión. La sucia maquinaria de fobias y miseria ciega con barro los abismos interindiv...