Breve historia de una triple identidad, por Isabel María Abellán
Voy a empezar con Petronilla . Porque de las tres, fue ella la primera que conocí. Al terminar la Primera Guerra Mundial, Italia, al igual que los demás países que participaron en esta absurda contienda, quedó destrozada. Vinieron años de cartillas de racionamiento, de autarquía, de desnutrición. Más tarde, con la Segunda Guerra Mundial, a todo lo anterior se sumaron los bombardeos, la ausencia de alimentos y el hambre. Y fue durante estos años de plomo, desde 1926 hasta 1946, cuando una descocida empezó a escribir una columna en un suplemento ilustrado del Corriere della Sera . El suplemento se llamaba “La Domenica del Corriere” y la columna de Petronilla: “Tra i fornelli”, “En la cocina”. Más adelante, y viendo los editores cómo crecían el número de lectores, tanto femeninos como masculinos, le ofrecieron una segunda columna: “La massaia scrupolosa”, “El ama de casa escrupulosa”. Pero hasta aquí nada de lo que estoy contando parece demasiado diferente a otras historias. Quizá l...