EL ARCO DE ODISEO, por Marcos Muelas. Otra vez en Japón XVI
“Y la ventana abrí: revoloteando vi entonces un gran cuervo venerando como ave de otra edad. Sin mayor ceremonia entró en mis salas con gesto señorial y negras alas y sobre un busto, en el dintel, de Palas posóse y nada más. Miro al pájaro negro, sonriente ante su grave y serio continente y le principio a hablar, no sin un dejo de intención irónica: «Oh cuervo, oh venerable ave anacrónica, ¿cuál es tu nombre en la región plutónica?». Dijo el cuervo: «Jamás».” Edgar Allan Poe utilizó al mítico cuervo como elemento de terror en su obra más conocida. “¡Qué tontería!” Pensé en su día cuando leí aquel relato hace tantos años. Pero, por favor, no me juzguen a la ligera. Aquel “yo” era un adolescente ignorante curtido por las criaturas creadas por John Carpenter en La cosa y James Cameron en Alíen . ¿Cómo aquél simple cuervo podía dar más miedo que un Xenomorfo? Para empezar los cuervos que yo creía conocer hasta entonces no eran más que mirlos, jamás había visto a un cuervo de verdad ...