La palabra se hizo hierba, y otros poemas, por Concha Lavella












 





LA PALABRA SE HIZO HIERBA

 

...y se deslizó por el valle, 

los sonidos de sus letras se hicieron semillas  

y se disolvieron con la luz las sombras. 

Ya no queda nada de su paisaje. 

Me convertí en aire. 


Con las lluvias me volví a encontrar 

envuelta entre lienzos de la tarde. 

Se hizo el dolor más camino y menos sombra. 


Se desdibujó su silueta entre mis recuerdos... 

me lanzó un olvido  

al blanco de mi cara, 

surgió de mí 

la belleza robada. 

Suspiré. 

Por vez primera 

sin deberte nada 

se hizo mi mañana más ancha,  

mi paisaje más lejano y azul 

para ti. 


Con el fuego encendido hui

para no padecer  

de lluvia y barro. 

Olvidé los volcanes, los destierros, 

y pude pronunciar las dos palabras que quiero: 

"Adiós" y "No". 

No te espero, 

son los diablos demasiado pequeños 

para tenerles miedo.



ODISEA

 I 

Las hojas en el lecho del bosque 

deciden convertirse en mariposas 

y vuelan hacia las rosas 

que ayer no vieron. 

Su aroma les lleva al lugar donde me encuentro. 


II 

Sigo a las luciérnagas en la oscuridad del bosque 

me llevan a la infancia 

y hay luz dentro de la casa.



HOJAS 


Hojas aquellas que no has sabido mirar,  

pero cayeron. 


Los números y los días  

bailan para no irse del todo. 


Los árboles son más verdes cuando tú me miras 

cuatro, quince, cincuenta y siete, dos mil quince. 

¿Son solo números? 

(pregunto). 


Tal vez no respondas,  

pero yo sé que no te aviso, 

que la rueda del tiempo pasa 

y tú no. 

Corre el agua.



(Del libro La sombra de las letras)



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