CLASE DE LENGUA Y LITERATURA. Los indefinidos en la Gramática, por Santiago Delgado
Que la Gramática use, con toda firmeza y decisión, algunos conceptos que se titulan como “indefinidos”, es un orgullo para todos los filólogos. Aun para los aficionados y parvenus como yo. Ahí es nada, no sentir vergüenza de reconocer que no sabemos con certeza, en toda su extensión, esta particular disciplina de la ciencia humanística. Claro que la muy modelna Lingüística, igual los ha desterrado. Y han adecuado la terminología al buenismo imperante, hoy en jour. No sé. Peor para ellos, si así han decidido hacerlo.
Comencemos por el llamado Pretérito Indefinido. Hoy, Perfecto Simple; un insulto a tan egregia forma verbal. Simple será el que le cambió el nombre. Para mí, será siempre Pretérito Indefinido, así con mayúsculas. Mis mayúsculas son mías, no de la RAE. Asunto que no justificaré. Con el P. I. aludimos, no sólo a una distancia temporal laaaarga en el tiempo. No señor. Es un conceto psicológico. Puede hacer muy poco que hemos efectuado la acción aludida en el P. I. utilizado, y ser correcto el uso de tal tiempo verbal. Todo depende de la sensación que tengamos de haber acabado con ese asunto. Pero también puede referirse a ese “hace mucho tiempo de eso”. Podemos decir o pensar: “por fin, terminé”, al momento de poner el punto final a una novela de 200 páginas. O podemos decir: “esa novela la terminé hace veinte años”. ¿Estamos en lo que es? Pues eso, indefinido. Y siendo indefinido, define perfectamente. La Gramática no es la lógica. A Dios gracias.
El otro uso de Indefinido lo tenemos en los adjetivos y pronombres así llamados. Los artículos y los demostrativos son los contrarios de los indefinidos. Dicho así, parece que los indefinidos son los guerrilleros y los determinantes con padre y madre conocidos son el ejército uniformado y bien armado. Antañazo, decíamos que la serie un, uno, una, unos y unas eran artículos indeterminados, frente a el, la, lo, los y las. Pero no es así. Decir artículo indeterminado es un oxímoron; un unir contrarios en una unidad imposible. La familia de “un” es la de los adjetivos indefinidos; a saber: cierto, bastante, algún, cada… Y busque cada lector en su ordenata el resto.
Los adjetivos indefinidos satisfacen el pavor de los sustantivos a ir solos. Un sustantivo solo es un preso en el diccionario. Necesita de un determinante para salir a la libertad del renglón escrito o al de la comunicación hablada. Es muy cobardica el sustantivo solo.
O sea, que los indefinidos no son los parásitos del cuerpo de la lengua. Otra cosa es abusar de ellos. Los guerrilleros nunca supieron organizar estado.
Bien, ya veo que han recogido. Comiencen a salir al recreo, Primero los más cercanos a la puerta, luego los demás. No me hagan tapón en la entrada.

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