RELATOS DE UNA MOSCA. El regreso, por Pedro H. Martínez
No, no, no. No es que quiera volver entre vítores y música de John Williams o Hans Zimmer, no. No tengo tanto afán de protagonismo, pero es que las cosas me pueden, por más que uno intente dar vueltas a los relatos es imposible no percatarse de ello. ¡Que no somos tontos! Moscas del mundo, ¡uníos!
El pasado jueves 30 de abril estuve firmando libros, es decir posando mis patas en tinta y desplomándome por hojas en blanco o en crema, en la Feria del Libro de Granada, al día siguiente hice lo mismo en Málaga. El día 1 de mayo, madrugué para llegar en tiempo y forma a la feria, ¿qué evento creen ustedes que se me cruzó en mi literaria cita? Sí, la manifestación por una vivienda digna promovida por los sindicatos del país, me refiero a España, por si no lo habían captado. Permitánme un alto en el camino. Sé que recientemente aparecen más países en la órbita del gobierno, aunque no lo entiendo bien, en un país que está dentro de otro país, al tipo del país que encierra otro país lo llamamos paisano, y si es del país encerrado en otro país, ¿es paisano paisano?, o sea, que los catalanes encerrados en España son españoles españoles, y si eres español español y pides la independencia para quitarte de uno de ellos, ¿te quedas en español a secas, como los de Murcia o Badajoz?
Vuelvo al camino, como los rocieros, sindicatos de trabajadores, como si fueran agencias inmobiliarias demandando viviendas para todos. No está mal. En serio, no está mal si fuera una manifestación de obreros de la construcción exigiendo mejora en sus salarios, en sus condiciones laborales y en la posibilidad de asegurar su puesto de trabajo con más suelo donde construir o nuevos planes de vivienda nueva. No, se exigía… ya lo saben por la prensa, y nos prometieron que no sería un acto político.
Menos trabajadores había de todo, la cabecera sobre todo. Un acto político en toda regla, en Málaga, en mitad de unas elecciones regionales en aquella preciosa tierra. La cabecera se afanaba por gritar, por hacerse notar, por fotografiarse, para eso había una ministra, ministra que se presenta a las elecciones en aquella tierra… le faltó gritar “por un minuto en prime time (horario estelar en una franja de tiempo dedicada a programación exclusivamente familiar) mato”. Y vaya que si lo hizo.
La misma que inició la desbandada de lo público a los privado en Andalucía, cuando gobernó, ahora, además de la vivienda, tenía como segundo lema “por la sanidad pública”. ¿Se creen que no tenemos memoría?, insisto, ¿se piensan que somos tontos? El jueves mientras comía me comentó una mosca amiga que a una persona de Almería la habían trasladado a Murcia para una prueba en un centro privado. Y pregunto: yo que he pasado por todo, ¿merece esa persona tener la prueba que necesita se le practique donde sea que se le practique? Lo que nos gustaría tener a todos es la capacidad económica en cada provincia, que digo, en cada localidad de disponer de los medios necesarios y de última generación en análisis clínicos, pruebas tumorales o pruebas de diagnóstico precoz, pero esto es imposible. Es verdad y apoyo, que necesitamos más inversión en lo realmente importante, la salud. Y si no hay presupuesto que se quite en donde se pueda recortar, eliminar, extinguir el gasto sin que nos afecte a todos.
La tercera reivindicación era por la democracia. Y aquí no puedo sino saltar, este es el motivo de mi retorno. Me he puesto la capa. Se imaginan a mi querido Cholo Simeone pidiendo juego limpio cuando él hacía bueno un anuncio de una botas de futbol de la marca Adidas que decía: “más duras que un defensa argentino”. Es verdad que eliminaron aquel anuncio, pero no porque no fueran tan duras (que no lo eran), sino por una queja de la Asociación de Futbolistas Argentinos (AFA). ¿Cómo es posible que los que amenazan a jueces y fiscales, uno de los poderes de la democracia, hagan esta reivindicación y más, subidos al púlpito de la Moncloa?
Todos defendemos la democracia, la sanidad pública y la vivienda digna y asequible, seamos personas o moscas, de buena o de mala fé (mal pensados, no voy por ahí, jajajaja).
Pero algo si saco de bueno, al menos, a mi me lo pareció, quizás a ustedes no les ocurra lo mismo: no le echaron culpas al contrario, al otro bando político me refiero, sino a Trump, al que denominaron “el nuevo Nerón”… y es que en este país… siempre hay tontos que lo paguen, dicho con todo el respeto del mundo mundial, aunque ello no lo espabile.

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