PUNTO DE FUGA, Encrucijadas, por Charo Guarino
Hay momentos en la vida en que uno cree tener en sus manos la decisión que, con el grado de incertidumbre que —seamos conscientes o no— generalmente acompaña a nuestros actos, cree que la orientará de alguna forma en un sentido, si no definitivo, sí definitorio. Y muchos otros en los que experimenta la existencia de imponderables que la decantan hacia un camino que no hubiéramos imaginado. Los veinticinco es una edad crucial. A esa edad dejé la casa de mis padres para tratar de crear mi propio hogar junto al que había sido mi novio desde los dieciocho. Resultó muy diferente de lo que había soñado, pero ese paso efectivamente fue el primero para crear un hogar en el que fuimos tres un breve instante y hemos sido dos, mi hija y yo, durante aproximadamente un cuarto de siglo. Ahora, a la misma edad, le ha llegado también a Irene el momento de volar. Pienso en Khalil Gibran, el poeta libanés autor de El jardín del profeta : "Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida d...