Llegar a Tierra, poema de Concha Lavella Clemares








Danza náufraga en aguas extrañas.
Olvidó su nombre entre zarzas.
Guardo lamentos de viejos maestros.
Enseñanzas pisadas con lluvia y barro.
¿Acaso no fui tu hija en la tribu de los hombres cristianos?
Guardo el sello.
Lo sabes.
Es un misterio indescifrable para el mundo del conocimiento.
Mi aroma es un presagio.
La última llave 
nos da y nos quita.
Abre un camino. 
Cierra al polvo y al engaño su entrada sin dejar resquicio.
Hablas idiomas que no sabes que hablas.
Del talismán sabes su escondrijo,

pueblas la historia con miles de brazos 

para dar y alcanzar el estado
De PAZ.
No piensas.
La balanza es un planeta.
Los vientos se mueven para dar color 

a palabras que salen de Dios.
No sabes que eres una mariposa entre violetas.
Las naves perdidas 

 entre océanos de los malvados

regresan.
Sus anclas dan firmeza a las gentes

 que gimen de hambre y dolor.
Viene su arca a rescatarles 

del miedo y la crueldad.


¡Alabado Sea El Señor!


Un monte sumergido en mitad del Mar 

anuncia que es hora de cantar 

la alabanza de quien vino y vendrá siempre


"El de las sandalias de Pescador".

No hay remisión en este cometido.
La vida es un sagrado encargo 

de los dones del "Mayor".
Galaxia desaparecida del Edén.
La serpiente enroscada de la Tierra tiembla.
Llega el Tiempo de tomar 

las Naves milenarias 

para volver al Padre.

Para quienes sigan adulterando "El Primigenio"
sólo les queda
la cólera del Universo 


Salvar pronto a los pobres de La Tierra

 es nuestra misión última.
Más tarde será el rechinar de dientes.


Un vuelo efímero me dejó este sueño.



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