CLASES DE LENGUA Y LITERATURA. Amigos.... Ramón Perelló, por Santiago Delgado






Nació en La Unión, entre Cabo de Palos y Cartagena. Se formó en el Seminario Diocesano de San Fulgencio, en Murcia, donde aprendió a medir versos, y lo mejor de la letras clásicas y españolas. Un día, al volver a su pueblo, se enrola en un circo que allí anclaba, y, ya para siempre, vivió en, con, para y sobre la farándula. Enseguida se convirtió en letrista. Y todas España cantó sus letras: Mi jaca, La bien pagá, La Falsa monea, Échale guindas al pavo o Los piconeros… Ahí es ná. Sus canciones eran entonadas en el bando nacional y en el republicano, por igual. Pasó la guerra en Cartagena, donde alimentaba de verso cantado a la gente. 

Como era de esperar, al acabar la guerra sufre cinco años de cárcel. Sale en el 44, y vuelve, ya volcado en el cine, a nutrir a los españoles de esa verdad popular que llevan los versos de las coplas. Fue, en los 50 y los 60, el autor que más ganaba con los derechos de emisión o actuación de su obra. Era el rey de los discos dedicados, de la sobremesa española de esos años. Y eso que para nada solicitaban “La bien pagá”, por motivos obvios. Si no, hubiera sido el autor más remunerado por la SGAE del mundo cosmos universal, y aledaños.

Todavía hoy, en el cine, pudimos verlo interpretado por Almodóvar o Penélope Cruz. Fue un máquina de su tiempo. Murió en el 78, once meses antes de ser proclamada la Constitución. Y todo el mundo sabe que dejó escrito un libro de poesía, capaz de lidiar con las mejores plumas serias del momento. Un debe gordo en el haber de las editoriales del ramo, no haber buscado ese poemario, donde estuviera.

Ramón Perelló, un erudito al servicio de la cultura popular. Hay que ponerse sen pie al escuchar su nombre.

Venga, todos al recreo, en honor de Don Ramón, a su aire cada uno.


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