Pálidas criaturas, por Vicente Llamas
Pálidas criaturas de superficie acechan en el tiempo de derrubios que nos aguarda. Ellas heredarán la tierra, como los versátiles mamíferos, mejor adaptados, heredaron la tierra de los extintos saurios terribles. El ritmo frenético que impone la tecnología, su avance constante absorbe la atención del individuo que no puede quedarse rezagado si desea pertenecer al mundo, sentirse partícipe de él, no relegado como una sombra a la fría periferia hacinada en desvanes, obstruye el reposo que requiere el ejercicio profundo del pensamiento. La actividad "contemplativa" es un lujo fuera del alcance del moderno ideal de vida: no confundamos al viajero inmóvil, introspectivo, sumido en una plácida soledad, con el voraz devorador de paisajes, ávido de escenarios exteriores en los que exorcizar una soledad que le resulta abrumadora, una pesada carga que no sabe soportar bien ... Las nuevas y variadas liturgias del ocio conjuran ese peligro. Y el mal se extiende a la infancia, es en ella ...