ESCRITOR INVITADO: Juan Tomás Frutos. Crítica a La sangre y el tintero, M.A.R. Editor, 2026.

 


Juan Tomás Frutos, escritor y periodista. Fuente: wikipedia



"La sangre y el tintero",  una llamada al conocimiento

Los libros que entrañan conocimiento, datos, sabiduría, cercanía, certezas, dudas, creencias y beneficios, con un punto, si cabe, de sarcasmo y con distancia y fuerza en los llamados valores universales… me encantan. No es fácil dar con ellos, pero de vez en cuando los dioses, con la ayuda de un ser humano, son generosos. Es el caso de José Antonio Molina, profesor en la Universidad de Murcia, hombre renacentista en el siglo XXI y un gran relatador de cuestiones que consideramos básicas, además con una perspectiva periodística, esto es, con brevedad. Por eso, precisamente, llegan sus píldoras y entregas de reflexiones y relatos de una forma más amena. Hablamos de su último volumen: “La sangre y el tintero”.
Se alude en él a episodios históricos, a las artes, a tradiciones y creencias, a escrituras y sueños, a desarrollos más o menos sugerentes y/o conocidos, y todo con una estructura deliciosa, porque no cansa. Hay conceptos donde se explaya menos y otros en los que acude a más parágrafos en la búsqueda de sensaciones, de razones y de adherencias a la cultura como base de la libertad. Y es que la verdad nos hace libres. 
Hay en esta creación ensayos, que, no por cortos, son menores, así como parábolas, recreaciones, sentencias más o menos extendidas, interpretaciones de momentos y saberes desde su condición de perseguidor de un aprendizaje que es genuino y realizable porque interconecta lo sucedido y desmenuzado con el paso del tiempo. Es un intelectual de altura que piensa, como quien esto suscribe, que el triunfo no está en lo material sino en la riqueza de los vocablos y en el atesoramiento de acontecimientos con un hilo conductor claro y clave. 
Me complacen los libros que se pueden leer, y, sobre todo, releer por cualquier hueco. Cada aportación tiene su autonomía, y destaca, más allá de su presencia, por su contenido en un continente, el de la obra en sí, que refleja los méritos del ser humano, a pesar de sus contradicciones, también diseñadas con ironía y sarcasmo, estirando las estridencias cuando es menester. 
La cultura, la filosofía y la sociedad con lechos y capas de relieve se agolpan en unas páginas que se acaban haciendo breves por el ansia que generan de dar con más categorías y anécdotas elevadas a lo máximo. 
Nos topamos con leyendas, con elucubraciones, con incertidumbres, con adivinanzas, con los entresijos de amores despiertos que engalanan las hojas de una guisa tan mágica como magistral. Es un creador nato, y se percibe muy mucho su vena docente. Molina está pendiente de todo, desde lo más nimio a lo más grande, y su generosidad y maestría se hallan en cómo desgrana y engrana todos los episodios narrados. Incluso en cuestiones ya conocidas aporta una óptica muy de él. 
Demuestra, como nos rememora con una cita de Thomas Mann, que un buen escribidor siempre debe contar con su propia sangre en el tintero del que se surte para esgrimir sus argumentos y dar con el tono y el ritmo adecuados. Es muy importante dar con un leitmotiv. Este profesor lo hace, lo corrobora, lo suscribe y lo encumbra con raza y con noble menester. El resultado de esta tarea es un libro que nos endulzará parte de lo que sabemos, que lo complementará y que trazará raíces para aportar más conocimiento y ansia de aprender. 
Es, indudablemente, una gran pasión, la suya, que hacemos nuestra, en una agenda de opiniones y de discernimientos que se convierten en una joya que explica muchas cosas de nuestras vidas, y, esencialmente, nos brinda un antídoto frente la sinrazón contemporánea que basa en la premura una especie de demencia. Frente a ella, un libro como éste. Después de leerlo, téngalo a mano. 



José Antonio Molina (izq.) con Luis Leante 
durante la Feria del Libro, Murcia, 2026.



Sobre el autor:

José Antonio Molina es profesor de Historia Antigua de la Universidad de Murcia. Ha escrito numerosos libros y artículos sobre las diversas especialidades en las que está concernido e inmiscuido. Debemos destacar aquellas que se refieren a las excavaciones que ha dirigido, como es el caso de Begastri, por la que es citado a nivel nacional. 
Entre sus obras literarias podemos significar “La habitación secreta”, que ha sido laureada por su calidad. Otra recomendada se titula “Los celtas”. En los últimos años cultiva esta parte de creador, que se ve aupada y mejorada por su capacidad y habilidad docente y por su calidez humana.

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