Edith Bruck y Primo Levi, por Isabel María Abellán
Hace ya bastantes años, una querida amiga me hizo un regalo inesperado.
“Tienes que leer este libro.” Me dijo.
Así fue cómo, gracias a ella, lo conocí. Leí de un tirón “Si esto es un hombre” de Primo Levi. Después, he ido en cinco ocasiones a Auschwitz. La primera, porque necesitaba ver aquel escenario de la deshumanización que, desde una aparente lejanía, con una calma sobrecogedora, describía Primo Levi en su libro. Las otras restantes fuimos con nuestros alumnos de bachillerato. La última, la quinta, supe que ya no podría volver.
Primo Levi afirma, al final de su libro, que “comprender es justificar”, lo dice refiriéndose, precisamente, al estupor que provoca ver tan cerca lo que unos hombres pueden hacer con otros. Pero Levi añade: “si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también.”
Y eso es precisamente lo que no ha dejado de hacer Edith Bruck. Ella, al igual que Primo Levi, también estuvo en Auschwitz, allí perdió a sus padres y a tres de sus hermanos. Cuando salió del infierno y regresó a su pueblo en Hungría comprendió: “que ya no había hogar, ya no había padres, no había nada.” (…) “Volví a mi pueblo y nos echaron hacha en mano”. En su pueblo no la querían porque temían que ella contara a los aliados que fueron ellos, sus vecinos, los que los entregaron a los alemanes. Esto sucedió en todos los países ocupados por el ejército alemán. Colaborar era asegurar la propia supervivencia.
Edith Bruck y Primo Levi han dedicado su vida a luchar contra el olvido. Bruck, a sus 94 años, todavía lo sigue haciendo.
“Llevo 60 años yendo a colegios y los niños siguen estudiando las guerras napoleónicas, pero no saben nada del siglo XX. Los países tratan de eliminar su pasado, mistificarlo, negarlo. Tengo miedo de que pueda comenzar todo de nuevo.” Esto lo dice Edith Bruck en la entrevista que este pasado domingo, 22 de febrero, publicaba El País.
Y esta fue la razón por la que Primo Levi se quitó la vida. Cuenta Bruck en esta entrevista que el autor de “Si esto es un hombre”, la llamó cuatro días antes de suicidarse y le dijo: “¿Te das cuenta de que, con nosotros aún vivos, ya están negando el Holocausto?”
En 1976 Primo Levi afirmaba que le ayudaba a seguir viviendo “el poder narrar las cosas a las que habíamos asistido y que habíamos soportado” y añadía que fue esa necesidad de contar lo que le ayudó a superar la humillación y la desmoralización que condujo a muchos al naufragio espiritual.
Se quitó la vida el 11 de abril de 1987.
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