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CRONOPIOS. Encuentro con O, por Rafael Hortal

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Ha llegado el momento de conocer mejor a O. Su historia siempre ha sido muy controvertida, inadmisible hoy más que nunca. La novela “ Historia de O ” se publicó en Francia en 1954 acompañada de escándalo y en España 23 años después. La película llegó al mismo tiempo, llamado cine de destape; llenaba las salas de españoles ávidos por conocer lo que hacían nuestros vecinos franceses. En esta ocasión viajé a París para desayunar con O en el jardín del castillo de Roissy. El momento del encuentro fue un poco incomodo, porque ella pensó que iba a juzgarla y condenarla con mis preguntas. Atravesó el jardín empedrado con sus chinelas de plataforma con tacón y una capa roja que dejaba entrever su cuerpo desnudo. La saludé estrechándole la mano y la invité a sentarse. No ofreció ni una sonrisa; echó la capa hacia atrás para posar sus nalgas desnudas sobre la fría silla de hierro, y escuché el sonido metálico de sus anillos labiales sobre la silla. Llevaba un collar de cuero con una argolla en l...

PASADO DE ROSCA. Tamales de chivo: 1. Flori, por Bernar Freiría

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—Ya lo sé, ya sé que tú también lo estás pagando muy caro y que lo pasas muy mal, pero tengo que decírtelo, porque ¿cómo no has sido capaz de pararlo a tiempo? No, no me digas que no has podido evitarlo. ¿No ves que se ha ido dejando en la ruina a sus parientes? Eso ha sido imperdonable. No fue suficiente que se haya hundido él solo, tenía que extender, como si fuera una enfermedad contagiosa, la desgracia a toda la familia… —Yo no podía pararlo, Chon. Ni yo sabía nada de sus fechorías, ni él me hubiera permitido tomar cartas en el asunto. Es muy suyo, tú lo sabes, y llevaba las cosas a su manera sin dar cuentas a nadie, y menos a mí. —No me digas que una mujer con estudios como tú, Flori, no se daba cuenta de lo que estaba pasando, porque eso no se lo puede creer nadie… —Pues ya, pero por raro que te pueda parecer, es así. Él no daba explicaciones ni cuando los negocios le iban bien —o parecía que le iban bien, porque ahora yo ya desconfío de todo lo que se relacione con Jenaro—, ni ...

LOGOSFERA. Dulzor, amargura, paz y libertad, por Isaac David Cremades Cano

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Mi padre nos lo había prometido a mí y a mis primos: “- Si sois niños buenos y os portáis como es debido durante mi ausencia, os voy a traer una sorpresa… ¡dulce como vuestras sonrisas!”, y soltaba una carcajada mientras nos rodeaba, a los tres juntos, con sus robustos brazos. Durante un breve instante, nuestros corazones parecían batir al unísono, vibrábamos de alegría por medio de ese gesto de armonía con el que sellaba su promesa, fundiéndonos en el elixir de su pronta vuelta. Cuando le suplicábamos para que nos diera alguna pista, nos decía que se trataba de un producto novedoso hecho al otro lado del océano y que, si seguíamos insistiendo, no cumpliría con su promesa misteriosa. La incertidumbre estimulaba hasta tal punto nuestras infantiles mentes que lo imaginábamos recorriendo las calles de aquel Paris, en plena ebullición al dejar atrás la Gran Guerra, hasta llegar a una sofisticada boutique. En ese fantástico lugar, se encontraba un imponente bargueño refrigerado de donde, ab...

EL ARCO DE ODISEO. Ardenas, por Marcos Muelas

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Bélgica, enero de 1945. Querida hermana. Celebrar la Navidad lejos de ti parece haberse convertido en una molesta costumbre. Celebrar esta festividad con la familia es un lujo del que nadie debería verse privado. Pero, nuevamente, esta guerra que parece no tener fin me aleja de mis seres queridos y de mi hogar. En esta ocasión, cuento el paso de los días con mi unidad en Bélgica con la única intención de detener el avance de las tropas enemigas. El día de Navidad fue bastante llevadero por estas tierras, en el frente. Mis compañeros se sintieron con el suficiente humor para cantar canciones con sabor del hogar y nuestro capitán aprovechó la ocasión para abrir su última botella de coñac. Aunque todos tratamos de animarnos mutuamente, la melancolía ganó mi batalla interna y me arrastró a la determinación de esconderme en el interior de nuestro tanque evitando así que me vieran llorar. Últimamente, pienso mucho en nuestro padre. ¡Qué diferente es la guerra a como él nos la describía! Recu...

La soledad, por Gedi Máiquez

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  Edward había llegado hacía dos días procedente de París con el objetivo de saldar la deuda que había adquirido consigo mismo. Madrid en 1910 era una ciudad en construcción, donde esqueletos conformados de ladrillos se hacían hueco en la laberíntica ciudad de tejados rojos, que en su tardes más brillantes, incendiaban de luz el ocaso del día. Ante sus ojos se mostraban calles que presagiaban ser grandes vías, desplegándose como arterias dispuestas a albergar al gentío que discurría incesante y veloz por ellas. Recordaba entonces a los personajes, que con esos movimientos, protagonizaban   las proyecciones de cine que estaban   tan de moda en su país.   Sorteó como pudo los pocos coches mecánicos existentes, los carros tirados por caballos y algún que otro excremento, fruto de la mal llevada incontinencia equina que salpicaba de manera aleatoria la zona adoquinada que cubría el otrora Prado de Recoletos. A esta altura, se encontraba un impresionante edificio de recie...

SUMARIO DEL 12 DE NOVIEMBRE DE 2023

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  ¡Salud y República de las Letras! Los amigos de Dulcinea os traen las palabras más hermosas que han encontrado para que acompañen las luces de esta espléndida mañana de domingo. Bernar Freiría nos lleva de nuevo a las latitudes de ese microcosmos que ha creado en sus Tamales de Chivo; Rafael Hortal revisita a Nabokov, mientras Marcos Muelas nos introduce en un tenebroso santuario, donde son honrados nombres infames. Santiago Delgado nos recuerda de manera muy sui géneris que arrieros somos; el alma rusa de Vicente Llamas se nos abre hoy en toda su grandeza, y Gabriel Lauret abre la puerta al estudio de Boccherini. Finalmente, Charo Guarino nos trae interesantes novedades, como el próximo homenaje al profesor Ruiz de Elvira.  Disfrutad de la vida y de la literatura. Vanitas , Edwaert Collier, 1689

CRONOPIOS. Encuentro con Lolita, por Rafael Hortal

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Durante un tiempo pensé que sería una osadía quedar con Lolita, pero cuando indagué en su personaje comprendí que una jovencita nunca tiene el dominio sobre una persona mayor. Siempre me gustó el refrán: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”. Confié en mi experiencia y conocimiento para desentrañar las fuerzas de poder sexual que planteó Vladimir Nabokov en 1955. Quedé con Lolita en un chiringuito de playa. El calor derretía el cucurucho de helado que se apresuraba a lamer para que no goteara. Me miró por encima de las gafas de sol y me dijo: —¿Tú también me ves provocativa? —Yo, yo…  —Sólo tengo 12 años, soy una niña, simplemente juego y descubro la vida. —Pero la RAE define “Lolita” como adolescente, seductora y provocativa. —La RAE, Kubrick y Adrian Lyne se equivocan. Las películas eran más taquilleras con actrices sugerentes desarrollando el mito de la femme fatale , pero Nabokok no escribió eso. Mi padrastro era un pederasta y punto. Le gustaban las niñas sin pecho, co...

PASADO DE ROSCA. Tamales de Chivo, por Bernar Freiría. Jenaro, 7.

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Con aquella indisimulada amenaza se acabó su esperanza de tener un negocio propio. Estaba al servicio de un grupo de traficantes de medio pelo que vivía de las migajas que caían de la mesa de un cártel de los grandes —que había tomado Monterrey como cabeza de puente para sus grandes operaciones con el vecino del norte, especialmente todo lo relacionado con el blanqueo de capitales— que los toleraba como un huésped a su saprofito. Le quedó bien claro que no era del agrado de sus jefes que estuviera buscando su independencia. Era la versión narco del precepto bíblico de que nadie puede servir a dos señores. No se podía estar dentro y fuera de la organización. Los grupos rivales eran más de temer que la propia policía y era necesario cuidarse de las filtraciones, de las delaciones y de las traiciones. Jenaro ya había hecho su elección y tenía que perseverar. Vivo, sí; pero tal vez no tan libre. Los contactos con su familia española se fueron espaciando cada vez más hasta que acabaron por ...

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. El célebre minuetto de Boccherini, por Gabriel Lauret

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  Años han pasado, pero si tienen los suficientes seguro que recuerdan la melodía que acompañaba el anuncio televisivo de una conocida marca de miel. Incluso quienes no vieran el anuncio es más que probable que hayan escuchado esa melodía, una de las más famosas del mundo. La mayor parte de ustedes puede que además sepan que se trata del célebre minuetto de Boccherini. La pregunta de Trivial es: ¿en qué obra se encuentra este conocido fragmento? Si sabe la respuesta, no es necesario que continúe leyendo. Seguro que conoce más del autor de lo que le puede aportar este artículo. En caso contrario, le animo a que continue leyendo. Porque a pesar de la popularidad de este minuetto , es mucho el desconocimiento sobre Luigi Boccherini, motivado posiblemente por su dedicación principal a la música de cámara y porque residió en España más de la mitad de su vida. Nació en 1743 en la ciudad italiana de Lucca, muy cerca de Pisa, en una familia de artistas: su padre era violonchelista y ...