LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. El célebre minuetto de Boccherini, por Gabriel Lauret

 



Años han pasado, pero si tienen los suficientes seguro que recuerdan la melodía que acompañaba el anuncio televisivo de una conocida marca de miel. Incluso quienes no vieran el anuncio es más que probable que hayan escuchado esa melodía, una de las más famosas del mundo. La mayor parte de ustedes puede que además sepan que se trata del célebre minuetto de Boccherini. La pregunta de Trivial es: ¿en qué obra se encuentra este conocido fragmento? Si sabe la respuesta, no es necesario que continúe leyendo. Seguro que conoce más del autor de lo que le puede aportar este artículo. En caso contrario, le animo a que continue leyendo. Porque a pesar de la popularidad de este minuetto, es mucho el desconocimiento sobre Luigi Boccherini, motivado posiblemente por su dedicación principal a la música de cámara y porque residió en España más de la mitad de su vida.


Nació en 1743 en la ciudad italiana de Lucca, muy cerca de Pisa, en una familia de artistas: su padre era violonchelista y contrabajista, su hermano bailarín y libretista de ópera (lo conocimos por su trabajo en Viena con Salieri), tenía dos hermanas bailarinas y otra cantante de ópera. Su instrumento fue el violonchelo, con el que llegó a ser un intérprete renombrado, pero que en la época no le aseguraba que se pudiera ganar la vida únicamente como solista. 

Los primeros años de su vida suponen un continuo trasiego de viajes por Italia y fuera de Italia en los que la base de operaciones está en su Lucca natal. Hasta tres veces visita Viena para participar junto su padre en la orquesta del teatro alemán de la corte imperial.  Sabemos también que formó parte junto con los conocidos violinistas Pietro Nardini y Filippo Manfredi,  y Giuseppe Cambini, violista y compositor, de uno los primeros cuartetos de cuerda estables que se conocen. Todo un all-star de la época que recorrió diversas ciudades del norte de Italia y sur de Francia. 


Tras morir su padre en 1766 se instaló durante seis meses en París, donde su música ya era conocida por publicaciones anteriores. Aunque el destino final debía ser Londres, Boccherini se dirigió a Madrid, para trabajar para el infante Luis Antonio de Borbón (D. Luis), hermano menor del rey Carlos III. Existe otra teoría, más romántica pero posiblemente auténtica, sugiere que siguió a la compañía de ópera a la que pertenecía la soprano Clementina Pelliccia. Boccherini se unió al viaje que dicha compañía tenía programado a España en 1768, poco después estaba casado con Clementina y no sería hasta 1770 cuando entrase al servicio de D. Luis como “compositore e virtuoso di camera”. 


La vida de Boccherini fue una constante búsqueda del favor de protectores que le dieran estabilidad y, de ellos, el infante sería el más conocido. En 1776 el amor volvió a ser determinante en la vida de Boccherini, pero esta vez el de D. Luis por María Teresa de Vallabriga, que no era de sangre real. Carlos III autorizó un matrimonio morganático para impedir la continuación de derechos dinásticos y decretó un exilio forzado a Arenas de San Pedro, a 150 kilómetros de Madrid, donde se trasladó D. Luis con todo su séquito y orquesta. Curioso final para un infante que fue sacerdote en su juventud, llegando ser cardenal primado de Toledo. Otros mecenas notables de Boccherini fueron la Duquesa de Osuna, Lucien Bonaparte (embajador de Francia) o el Marqués de Benavente, guitarrista aficionado, para quien adaptó varias de sus composiciones como quintetos con guitarra. 


Pero, por rango, el puesto más importante que desempeñó Boccherini fue el de compositor de cámara de Federico Guillermo II de Prusia, quien era un violonchelista aficionado y fue su mecenas hasta su muerte, aunque no hay evidencias de que viajara nunca a Alemania. 


Resulta paradójico que en España, con el ascenso al trono en 1788 de Carlos IV, amante de la música, que tocaba el violín, que fundó un conjunto y una orquesta de cámara, Boccherini no lograra un puesto estable de relevancia en la corte. Posiblemente fue por la labor en su contra del violinista Gaetano Brunetti, su particular Salieri, o por algún comentario del propio Boccherini, que sufrió la real y “ensordecedora” forma de tocar de su majestad.


Boccherini era conocido en toda Europa ya que enviaba sus manuscritos a los mejores editores europeos, sobre todo a París, que se encargaban de difundir sus obras: Sieber, Pleyel o Artaria. Gracias a esto se han conservado muchas partituras originales. La vida de Boccherini no fue fácil: vio morir a sus dos mujeres, a varios de sus hijos y a los protectores que más velaron y apreciaron su exquisito talento. Al final, la situación económica de Boccherini era modesta y su salud mala. Murió en Madrid en 1805, aunque sus restos descansan en su ciudad natal, tras ser repatriados por el gobierno de Mussolini en 1927.


Aunque se atribuye a Boccherini, junto con Haydn, la paternidad del cuarteto de cuerda y compuso 90 obras para esta agrupación, bastantes más que el austriaco, es en el quinteto donde destaca sobremanera: quintetos con guitarra, con flauta, con teclado, con dos violas y, sobre todo, con dos violonchelos, para la que compuso unas 100 obras. El motivo es fácil de entender: D. Luis tenía un cuarteto a su servicio al que se unía Boccherini como primer violonchelo, y éste sería el motivo de la gran dificultad de esta parte. Y a esta agrupación pertenece el célebre minuetto en su versión original, al Quinteto en mi mayor op. 13 n.º 5, editado en París por Venier en 1772. Espero que la lectura les haya merecido la pena para conocer esta respuesta.




Retrato de Luigi Boccherini. (c.1664-67). 

Atribuido a Pompeo Batoni


Ilustración musical:

Luigi Boccherini. Quintetto per archi in mi maggiore Op.11, No.5, G275

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