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PASADO DE ROSCA. Tamales de Chivo, 1. Jenaro, por Bernar Freiría

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El protagonista de esta historia verdadera que te voy a contar se llama, o se llamaba, Jenaro. Era de un pueblo pequeño de la costa y sus padres lo metieron en el seminario porque el maestro les había dicho que valía para estudiar y ellos no tenían dinero para mandarlo a hacer el bachillerato a la capital, que de aquella no había instituto en el pueblo. Era listo y al parecer sacaba muy buenas notas en el seminario. Pero, cuando los padres lo iban a buscar para pasar unos días en el pueblo, los curas se quejaban de que su comportamiento no era el que se esperaba de un futuro sacerdote. Que era altivo, orgulloso, pendenciero y que mentía con tal de no admitir que había hecho cualquier cosa reprobable. Les pedían a los padres que lo corrigieran o que lo sacaran del seminario, y no lograban entre unos y otros que se enmendara. Por su parte, los padres, aunque no confiaban en que acabase siendo ordenado sacerdote, sí esperaban que la disciplina de los curas consiguiera cambiar su forma de ...

SUMARIO DEL 23 DE SEPTIEMBRE DE 2023

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  ¡Salud y república de las Letras! Naturaleza muerta con libros y un reloj de arena  (c. 1630-1640), artista español anónimo. Como el otoño es el refugio del poeta, los amigos de Dulcinea os traen vuestro cargamento de provisiones literarias para que soportéis la semana. Marcos Muelas nos enseña lo que vale un saco de arena, y Santiago Delgado nos traslada, por arte de encantamiento, a las mocedades de don Quijote. Este universo temporal se transforma en la metafísica del  deseo gracias a Rafael Hortal con una nueva entrega de su Colgante. Charo Guarino nos muestra un mundo de belleza donde la poesía alcanza su forma máxima de expresión, y Gedi Máiquez nos envuelve en un bolero atemporal de nostalgia y ausencia. Disfrutad de la vida y la literatura,

El reloj, por Gedi Máiquez

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Cada vez que escuchaba un bolero su corazón la transportaba al lejano recuerdo de su padre y de cómo silbaba emocionado al escucharlo. Tarareaba canciones con una mezcla de entusiasmo e inseguridad a partes iguales que le dejaban un rastro de anhelo en su rostro. Ella lo miraba de reojo esperando que esa vez fuese la buena y acertase con la siguiente estrofa de la canción. El paso del tiempo marca una especie de compás donde solo queda la nostalgia de ese recuerdo, eso suavizaba el dolor   al recordarlo y la llevaba a sentir   una ternura infinita, la que en ese momento era difícil de percibir. Reloj, no marques la hora, porque voy a enloquecer…     Su hija pensaba en los tiempos en los que él nació. Vio la luz en   los años del miedo y su carácter dócil estaba hecho de muchos silencios, de observar entristecido el que su padre se apagara como una vela, consumido por la tuberculosis y a su madre resignarse al destino de una tristeza que iba   instalándose a...

EL VERDE GABÁN, Las mocedades de don Quijote (entrega cuarta), por Santiago Delgado

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Luego, la Historia, que son los ropajes del tiempo, dio en olvidar el monasterio, y su milagro, y tan sólo quedó de él, una ruina gloriosa, de pasado ignoto. Los reinos cristianos avanzaban hacia el sur, reconquistando la tierra que visigoda y cristiana fuera siglos atrás. De manera que la valentía de mi abuela Nunilona se perdió en el mal recuerdo de todos. Y así fue hasta hoy, en que yo la memoro para ti, Sancho amigo.   Pero de tantos testigos que hubo del fecho venerando, algunos ficieron prosa, de crónica del milagro de enfrentar al fiero Almanzor por parte de mujer tan indefensa como valiente. Y un rey castellano incluyó tal suceso en la Crónica de su Reino y de Castilla toda. Una Crónica Real tanto debe narrar los fechos, como interpretarlos y loarlos, dejándolos bien dispuestos para las generaciones futuras; pues no menos memoración y gloria débese a mi abuela Nunilona, preclara dama de aquellos tiempos, en que Castilla y España, aún no eran. Don Berceo también le fizo ...

PUNTO DE FUGA, Mujeres en llamas II, por Charo Guarino

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En «Retrato de una mujer en llamas» ( Portrait de la jeune fille en feu ) 1) ,  los hombres apenas aparecen y cuando lo hacen es en un papel que podríamos llamar secundario o pasivo. Así, nada más iniciarse la analepsis en que encontramos a Marianne en alta mar rumbo a su destino en una isla de Bretaña  (los exteriores están rodados en la península Saint-Pierre-Quiberon y el castillo en La Chapelle-Gauthier, Seine-et-Marne) , ante la mirada pasiva de la tripulación masculina (que contrasta con el grupo de mujeres pintoras en la prolepsis inicial, que, como en la Odisea homérica, da pie al relato de la protagonista), no duda en echarse al mar en busca de los lienzos que han caído desde la embarcación, que recuerda el final de otra película memorable, El piano 2) , dirigida por otra mujer, la neozelandesa Jane Campion. Se nos muestra un universo femenino de mujeres no sumisas y de fuerte personalidad que no obstante se ven obligadas a asumir las normas e imposiciones del patri...

CRONOPIOS, El colgante VIII, Mercado de camellos, por Rafael Hortal

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Alizée tenía pensado el plan de fuga, ya le había entregado la carta a uno de los cazadores alemanes, que le había prometido dejarla en la recepción del hotel de El Obeid a nombre de Alain. Pasó la noche en la choza fingiéndose enferma, no quería que Bol la penetrara otra vez, ni siquiera como despedida. Al amanecer salieron los guerreros para acompañar a los cazadores. Era una de las fórmulas para ganar dinero que tenían en la tribu: ayudarles a rastrear las piezas de caza mayor y protegerlos de los ataques, o sea, ponérselas a tiro para que los señoritos apretaran el gatillo y se hicieran fotos con las piezas muertas.   Alizée esperaba el momento para marcharse en sentido contrario, llevaba su ropa puesta y la mochila con comida y agua. Escuchó un estruendo, disparos, gritos… Los terroristas de Boko Haram mataron a los hombres y a las ancianas que quedaban en la tribu, capturaron a niños, niñas y mujeres jóvenes. Observó como pegaban y ataban a las mujeres, despojándolas de ropa,...

EL ARCO DE ODISEO, Castillos de arena, por Marcos Muelas

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Inglaterra 1940 “Mary se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano. El día era frío, pero su dura labor le hacía sudar como si ya estuvieran en verano.   Su espalda protestó cuando trató de incorporarse. Llevaba demasiado tiempo trabajando agachada y su labor parecía muy lejos de acabar. A eso había que añadirle la falta de sueño. La pasada noche, las alarmas antiaéreas no habían parado de sonar avisando del inminente bombardeo. Y aunque llegaron a escuchar los motores de los aviones alemanes sobre sus cabezas, estos no dejaron caer ninguna bomba sobre ellos. Igualmente nadie se atrevió a abandonar el refugio antiaéreo ni cuando las sirenas avisaron que había pasado el peligro. Mary pasó la noche aterrorizada, y a pesar de que   en el refugio estaba rodeada de decenas de personas, se sintió muy sola. No podía dejar de pensar en su marido. Estaban en guerra y su esposo John estaba en alguna parte luchando por defender su país. No había recibido noticias de él en...

SUMARIO DEL 16 DE SEPTIEMBRE DE 2023

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  Saludos, amigos de Dulcinea. Avanzando en la estación otoñal, propia de poetas y soñadores, os traemos la selección musical de Juan Ángel Sánchez para que la combinéis con la que os ofrece Gabriel Lauret.  La temperatura no baja, y de eso en parte es responsable Rafael Hortal, como podréis comprobar. Con Charo Guarino nos adentramos también en el volcánico mundo de las pasiones y el arte; y Santiago Delgado sigue llevándonos a las juventudes de don Quijote. Y no seríamos dulcíneos sin un nuevo texto de Marcos Muelas sobre la Segunda Guerra Mundial.  Disfrutad de la vida y de la literatura. Rubens, Het Speen (detalle)

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO, Un tenor de otro tiempo: Pedro Lavirgen, por Gabriel Lauret

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Poco antes del verano, a comienzos de abril, fallecía en Madrid uno de los grandes tenores que ha dado nuestro país, poseedor de una voz poderosa, con unos agudos impactantes y con un estilo forjado en la tradición a lo largo de muchos años de estudio. Aunque era un nombre muy célebre, yo no conocía toda su historia, desde unos comienzos muy duros (no solo en el canto, sino en la vida), sus esfuerzos para poder formarse, su eclosión como cantante, su retirada algo prematura y una larga vida durante la que mantuvo el respeto unánime de la profesión, algo mucho más difícil de conseguir, si cabe. Nació en Bujalance, un pequeño pueblo a unos 40 kilómetros de Córdoba, en el verano de 1930. Su familia era numerosa y humilde, y su niñez se vio marcada por la guerra y por un accidente que le provocó la parálisis de una rodilla, que provocó un largo internamiento de tres años en un hospital de Córdoba. Tras una operación casi milagrosa, comenzó a recuperar el tiempo perdido. Su afición por el c...