PASADO DE ROSCA, Sirius, por Bernar Freiria
¿Que podía haberme quedado allí? Tal vez sí. Ahora mismo no tengo, que yo sepa, ninguna causa pendiente. Pero decidí no tentar la suerte. Porque si eres visible, a alguien pueden acabar despertándosele los bajos instintos y ser capaz de encontrar a un policía, a un fiscal o a un juez justicieros y cuando menos te lo esperas, ya estás enredado. Que sobran los amigos mientras repartes, pero cuando el grifo está cerrado, los camaradas son escasos. Es mejor no estar al alcance de la vista, que quien evita la tentación, evita el peligro. Además, con la empresa cerrada y las oficinas vacías, no quiero verle la cara, ni mucho menos oír los comentarios, a tanto envidioso como hay por ahí, que está deseando hincarle el diente a quien cree que está caído, que no es así, que si me apuran ahora vivo mejor. Y no puedes andar todo el tiempo sacando pecho para que no te miren como a un pobre diablo venido a menos, porque sacar pecho también puede ser perjudicial. Así que lo más inteligente era hacer ...