LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. Mario Medina o la necesidad de componer, por Gabriel Lauret




Hablar de músicos y compositores de Murcia es hablar de personalidades desconocidas para la mayor parte de la población. Del que les voy a comentar hoy, por desgracia, no es habitual poder escuchar su obra, salvo de forma muy esporádica y en ciclos muy especializados. Tuve la oportunidad de tocar su música por primera vez en 2008, con motivo de un centenario, no suyo, que lo era, sino del insigne escultor Juan González Moreno. Además del año de nacimiento, estos dos artistas compartían la conciencia personal de su valía, superior al reconocimiento público que recibían, y una forma de ser sencilla que no favorecía su difusión más allá de círculos bastante cerrados. En el concierto, celebrado ocho años después de su fallecimiento, se estrenó su Cuarteto nº 4, una obra que nunca pudo escuchar en vida.

Mario Medina Seguí, nacido en Murcia, se había formado con conocidos músicos locales como Manuel Massotti y José Agüera. En 1934 se trasladó a Madrid para ampliar sus estudios con Joaquín Turina, que se verían interrumpidos por la guerra civil, que pasó en Granada trabajando como pianista en distintos locales. Contrajo matrimonio con la compositora Carmen de la Vega y, desde los años cuarenta, fijó su residencia en Madrid. No pudo aprovechar la beca que le concedió el gobierno francés para ampliar estudios en París al no recibir el visado de salida del gobierno español. Aún así, Mario Medina recibió otras becas nacionales y diversos premios. Su Concierto murciano, premio de la Diputación en 1954, fue estrenado por el guitarrista Narciso Yepes y la Orquesta Nacional de España en Estrasburgo, dirigida por Ataúlfo Argenta.

A diferencia de otros compositores que se dedican a la docencia para poder subsistir, Medina desarrolló una intensa actividad musical de supervivencia, que también le sirvió para poder experimentar: compuso música para documentales, para el cine, para el No-Do y para TVE hasta los años 80. Además fue pianista en una escuela de ballet para la que creó diversas obras. Cuesta creer que, paralelamente, se dedicara, por placer o por una necesidad personal como creador, a escribir música culta, con una gran producción, sobre todo música para piano (incluidas diez sonatas) y música de cámara (dúos, tríos, cuartetos…). Por su trascendencia podríamos destacar su Cuarteto n.º 2, que recibió un accésit en el año 1958 en el Premio Samuel Ros junto a Carmelo Bernaola, o la Sonata para violín y piano n.º 2, ganadora en 1980 del Premio del Centenario del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

El hecho de vivir gran parte de su vida en Madrid le convirtió, durante décadas, en un desconocido en su propia tierra. Una casualidad, la visita a Madrid de un grupo de músicos jóvenes para escuchar a la Orquesta Nacional, propició el encuentro entre Medina y Miguel Baró, pianista que ha dedicado gran parte de su carrera a defender en el escenario la música de nuestros compositores, que estrenó y grabó varias de sus obras, y con quien mantuvo una relación epistolar que es una fuente impagable de información sobre su pensamiento musical.

Tras unos últimos años de homenajes, de reconocimientos y de varios estrenos, Mario Medina falleció en el año 2000, quedando muchas de sus obras inéditas. A pesar de su edad, mantuvo una incansable labor compositiva hasta los 88 años.

La música de Mario Medina no es nada fácil, ni de escuchar ni de interpretar, y esto no debería sorprendernos. Tampoco se espera que un pintor se dedique exclusivamente a hacer recreaciones costumbristas o a pintar paisajes locales que agraden a todo tipo de espectador. Su estilo inicialmente nacionalista, mezclado con disonancias, se encamina a otro más internacional, en el que usa la música modal, serial o totalmente atonal. Un problema añadido para los intérpretes es que solo una parte muy pequeña de su producción está editada. Seguimos esperando la creación de un centro de investigación que, como ocurre en otras regiones, ponga la música de Medina y la de otros, pasados pero también presentes, a la altura que merecen por medio de ediciones, grabaciones, ciclos de conciertos, etc.

La figura de Medina ha sido estudiada por la investigadora Amparo Montoro, autora de diversas publicaciones sobre su vida y del catálogo completo de sus obras. Gracias a ella tenemos un conocimiento mayor sobre este compositor, aunque todavía falte la decisión de los programadores de difundir su música en los conciertos con mayor asiduidad. Mario Medina describía esta situación con pesar pero también con esperanza: “Es triste ver pasar el tiempo y que tu música permanezca olvidada en un cajón. Pero al final se hará justicia con la buena música”. Mario, espero que así sea.







Portada del CD con los Cuartetos nº 2 y nº 4 de Mario Medina. 
Foto de Mario Medina de la portada de Enrique Martínez Bueso.

Comentarios

  1. Excelente artículo!
    Gracias por contribuir a difundir nuestro patrimonio musical. A ver si entre tod@s conseguimos poner en valor a todos estos grandes compositores murcianos y que su música tenga un importante papel en los repertorios actuales.
    Reitero mi felicitación, compañero.
    AMPARO MONTORO

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  2. Siempre fabuloso y en su punto exacto!! Enhorabuena!!

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  3. Sólo puedo decir que me ha encantado tu artículo. Uno nunca termina de aprender!
    César.

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  4. Enhorabuena por ese trabajo. Un valor de primera línea, Don Mario

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  5. Qué interesante!!!
    Siempre aprendiendo contigo

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  6. Gracias Gabriel por compartir tu saber y por reivindicar el reconocimiento de músicos injustamente olvidados. Gracias ✨🎼

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  7. Muchas gracias Gabriel por compartir tu saber y reivindicar a grandes músicos, injustamente olvidados.
    Un abrazo. Lola

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