EL VERDE GABÁN. Cervantes, últimas voluntades, por Santiago Delgado
CERVANTES, ÚLTIMAS VOLUNTADES
De mis querencias cervantinas, parió mi cacumen estos versos, que quiso mi soberbia titular: “cervantes, últimas voluntades”. unos amigos por diversas partes del mundo lo tradujeron a diversos idiomas, baste señalar al quéchua y al lunfardo como ejemplos.
Hoy, renuevo la difusión del texto, por si hasta algún espíritu, letraherido de la sapiencia del alcalaíno, se sintiera regocijado en él, en sus versos y en sus decires.
De todos los duelos y quebrantos
que de mi vida hicieran
parte propia, no quiero ya acordarme.
Decido ahora, que cumple mi tiempo,
resaltar únicamente
aquellos dones que del Cielo tuve,
y que hicieron de mí hombre discreto,
cabal, honrado y bueno.
Sea el primero de ellos
haber viajado a Italia,
donde tiene su casa la belleza.
El haber navegado es el segundo,
y no hay más qué decir para quien sepa
gobernar el timón o hinchar las velas.
Ser un hombre de Letras fue el tercero,
y ver puesto en imprenta
cuanto yo iba escribiendo en verso y prosa
más que consuelo fue, que fue grandeza.
Y pues en mí, juntóse de consuno
todo ello, quiero dar testimonio
a los Cielos de mi agradecimiento,
que bastaran los tales dichos dones
a reparar las penas
que Aquél, que con mi vida novelara,
en líneas y capítulos
con tan grande abundancia compusiera.
Santiago Delgado
Mayo, 2004
Lo desconocía. Me he regocijado y es perfectamente verosímil.
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