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Mostrando entradas de mayo, 2024

SUMARIO 26 DE MAYO DE 2024

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  Éxtasis de Santa Cecilia, Rafael (1514) ¡Salud y República de las Letras! En esta bella mañana de finales de mayo los amigos de Dulcinea os traen una buena provisión de la mejor literatura. Con Santiago Delgado continuaréis navegando por el proceloso mar de los recursos expresivos, y con Rafael Hortal educaréis vuestra mirada para alcanzar deleites mucho mayores que los de nuestros mayores de Babilonia con la bella Susana. Charo Guarino os enseñará a no olvidar, Marcos Muelas os llevará al universo misterioso del Japón para encontraros con una de sus criaturas más emblemáticas. La prosa poética de Vicente Llamas os mostrará hasta qué punto las palabras son el mejor homenaje a la verdadera libertad. Gabriel Lauret nos introducirá en el sagrado mausoleo de instrumentos musicales que nos dejaron hace ya muchos años, pero cuyo sonido todvía flota en el aire.  Disfrutad de la vida y de la literatura.

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. El museo de los instrumentos olvidados, por Gabriel Lauret

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Charles Darwin publicó en 1859 El origen de las especies , obra fundamental donde desarrollaba la teoría de la selección natural, que es perfectamente válida para explicar los motivos por los que algunos instrumentos musicales han evolucionado y son muy utilizados actualmente (por ejemplo, los que forman parte habitual del repertorio sinfónico), mientras que otros, en cambio, se conservan como rarezas de museo o piezas de excepción. Hoy les propongo un breve repaso de algunos de estos últimos, especialmente los que fueron empleados por algunos de los mejores compositores de todos los tiempos y que hoy están prácticamente en desuso. Comenzaré por dos instrumentos de cuerda con ciertas similitudes con el violonchelo.   El baritón era el instrumento favorito del príncipe Nikolaus Esterházy , que tenía a su servicio a Joseph Haydn , motivo por el que éste le dedicó más de 175 composiciones, de las que 126 son tríos para viola, violonchelo y baritón. Tiene la característica de que uti...

PUNTO DE FUGA. El punto de la felicidad

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Que el estado anímico influye en la salud queda fuera de toda duda, como está claro que las personas antes o después acaban siendo víctimas de circunstancias desfavorables mantenidas en el tiempo, situaciones que hacen mella en el espíritu y debilitan el sistema inmunitario, la defensa con la que cuenta el cuerpo para luchar contra potenciales infecciones.  Las plantas medicinales y la homeopatía contribuyen junto con los medicamentos desarrollados en laboratorio a preservar la salud, a restituir el vigor perdido o a paliar los efectos adversos de la enfermedad o del implacable paso del tiempo. La alimentación adecuada, la práctica de un ejercicio físico saludable, así como el cultivo de aficiones que nos satisfagan son imprescindibles para que el engranaje biológico funcione. Pero hay algo más que no depende estrictamente del individuo, que trasciende sus límites corporales y que resulta necesario para una existencia plena: la relación con el otro. Porque, como dijera Aristóteles,...

Yokái II. El Kappa, un caballero, por Marcos Muelas

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Por mucho que nos pese, la educación es un valor en vías de extinción. A día de hoy, la cortesía parece haber quedado como algo del pasado, un término hueco en desuso. Quizá sea yo un anticuado, pero al montar en el ascensor de un edificio público, saludo al entrar y me despido al salir de él. Pocos son los que responden a esta costumbre, es más, algunos me miran extrañados por ello.      Yo vivo en un edificio de pocas viviendas donde todos nos conocemos y saludamos con familiaridad. Sin embargo, esta costumbre no parece aplicarse en grandes comunidades, donde los vecinos se cruzan sin saludarse. ¿Tanto cuesta saludar con una mínima educación a alguien con quién te cruzas? Al parecer sí.      Viajemos hasta Japón, el país asiático cuyos valores y educación han conquistado mi corazón. Allí conoceremos a un nuevo yokái , una criatura del folclore autóctono que no duda en arriesgar su integridad física por mostrar su cortesía. Y ...

ESCENAS DE INVIERNO, II.La estación del silencio, por Vicente Llamas

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Ya no asomará más, Sarrasqueta quebrada al hombro, a las cárcavas inhóspitas de alguna comarca parecida a Renedo, o a "mondos tesos" coronados por fresnos bajo los que aguardan, emboscadas, la perdiz o la liebre, como hiciera, años antes, Lorenzo, el conserje de la escuela nacional, resignado a una existencia estrecha y humilde, tamizada por el monte ralo y la espera (el barbecho en que desembocan las franjas de enebros muy apretados cuando medran en las orillas del río áspero que muda de nombre al pasar bajo la iglesia). Quizá por eso supo internarse en lo oscuro con la misma templanza, sin flaquezas excesivas, sin atarse a gestos en el retorno a todo lo que en su infancia permaneció sin nombre. Los pulmones roídos por los años aciagos de silencio y de diáspora. Y después, la luz convulsa del despertar: de nuevo en casa. Finales de los 70. El mundo gris desplomado, al fin.  Un nuevo régimen en el que el monte era más mineral y menos dócil: los vientos sueltos por la llanura ...

CRONOPIOS, Encuentro con Verónica (4/4), por Rafael Hortal

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Había pasado una semana. Respetando nuestro acuerdo sin contrato firmado, envié a su correo lo que tenía escrito de Verónica, biografía de una mirona . Me dijo que le gustaba, que sentía placer al leerlo porque visualizaba su vida voyerista, pero que se quedaba muy corto para editarlo como libro. Me contaría algunas cosas más sobre su vida secreta.  Conversación telefónica. Día 4 —Buenas tardes Verónica. Me alegro de que te guste lo que voy escribiendo para tu libro. —Con esa forma en primera persona y alternando los recuerdos está muy bien. —Sabes que soy tu negro, ¿verdad? —Sí. —Por eso no puede figurar mi nombre en tu libro. —Es injusto, pero lo comprendo. La historia de la literatura está llena de negros. En este caso tampoco aparecerá mi nombre real, lo firmará Verónica Ver. —¿Has pensado cómo sería la portada? —Se verá el cuerpo de una chica desnuda mirando por una cámara con teleobjetivo sobre el trípode, situada detrás de la cortina de una ventana. A ella no se le vería la ...