PASADO DE ROSCA: Tamales de chivo, 5. Flori
—Pues francamente, me parece un poco infantil aferrarte a esa imagen de Jenaro como un marido modélico y dar la espalda a la realidad que te ocultaba.
—¿Y qué quieres que haga? ¿Que me atormente pensando que estaba viviendo con un hombre que no se parecía nada a la imagen que yo tenía de él? Ahora soy consciente de que es muy cobarde, y su cobardía lo ha llevado finalmente a huir de su país para no afrontar las consecuencias penales y la vergüenza por todo lo que ha hecho. Imagínate cómo me miran en el bufete. Es más, estoy casi segura de que en su refugio mexicano ni se ha parado a pensar en lo que ha dejado aquí y de que incluso no nos tiene presentes ni a mí ni a su hijo. Por eso, el día que se despidió de nosotros no pude evitar que me viniera a la mente la frase esa: “hoy es el primer día del resto de mi vida”.
—Pues sí, pero en cierto modo tú lo has tenido más fácil, Flori. Él se ha ido y te has hecho cargo de ti y de tu hijo, ya está. Te deducen una parte de lo que cobras, sí, pero tienes un sueldo digno. Para mí está siendo más difícil. Mi situación es más amarga. Ha saltado por los aires todo, todo lo que tenía y ahora tengo que vivir entre los escombros que han quedado. Tu marido ha sido un canalla. El mío, simplemente un pobre hombre que, porque fue incapaz de decirle que no a su hermano, mintió a su mujer, renunció a su casa, que podía habernos ayudado a reflotar nuestro medio de vida, y perdió todo lo que tantos años le había costado conseguir. Ahora no tiene ni casa ni mujer ni negocio.
—Pues yo creo que no debemos hacer comparaciones, la verdad. Cada una de nosotras ha tenido que hacer frente a lo suyo y cada una tiene su forma de reaccionar. Yo he optado por mirar hacia adelante y no darle más vueltas a lo que pasó. Y lo hago porque me debo a Adrián y, sobre todo, para no volverme loca. Fui una estúpida y no supe ver lo que estaba pasando delante de mis narices, vale, pero no me voy a atormentar por eso ni voy a andar agachando la cabeza. Yo no soy la responsable de que Jenaro haya hecho lo que hizo y por eso no pienso martirizarme. Él nos engañó a todos, a mí la primera. ¿O es que cualquiera de los que le han dado dinero o lo han avalado lo habrían hecho de saber que estaban dándolo por perdido? He tenido y tengo que aguantar miradas de reproche todos los días. Tú misma has empezado regañándome porque no fui capaz de parar a tiempo a Jenaro. Puede que yo no sea del todo inocente, sí, y que de alguna manera yo lo haya podido empujar al disparatado tren de vida que llevábamos. Los hombres parece que se sienten más hombres si son triunfadores y poderosos y nosotras, consciente o inconscientemente, a lo mejor los empujamos para que hagan lo posible y a veces lo imposible por serlo o por parecerlo. En ese sentido sí me siento culpable. Pero de las sinvergonzonerías y las ilegalidades que Jenaro ha cometido, y por las que tendría que estar en prisión, de eso solo él es responsable. Por eso no estoy dispuesta a ir con la cabeza gacha, ni a soportar la venganza de los perjudicados por sus trapacerías. Si quieren vengarse de Jenaro que lo busquen, que no se lo ha tragado la tierra. Si dan con su paradero, que lo denuncien para que entre en la cárcel o que le exijan que les devuelva su dinero, o que se resarzan como quieran. Pero quisiera que dejasen de lanzarme a mí miradas acusadoras o de manifestarme su resentimiento, porque estoy ya cansada. Han llegado a insinuarme que me vaya lejos de aquí para empezar una nueva vida donde nadie me conozca. Y no voy a hacerlo. Lo he pensado bien. Mi nueva vida ya ha empezado sin Jenaro. Aquí están mi familia y mis amigos, aquí he vivido la mayor parte de mi vida y aquí tiene Adrián el entorno que le permite paliar sus deficiencias. No veo motivo suficiente para renunciar a nada de eso. Quien quiera entenderlo, bien; y a quien no, no voy a darle facilidades para que le den una patada a Jenaro en mi culo, y menos aún en el de Adrián.
Continuará …/…
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