CRONOPIOS. La foto: El artista y la modelo, por Rafael Hortal
El escultor griego Policleto, en el siglo V a.C. definió las proporciones de la belleza del cuerpo humano, lo que conocemos como “Canon”; también mostró en su escultura de Doriforo cómo debía ser la pose ideal. Leonardo da Vinci, en el siglo XV, con su “Hombre de Vitrubio” nos enseñó que las proporciones del cuerpo humano se ajustan a las simetrías geométricas.
En la actualidad, el artista Pepe Yagües continúa analizando la Proporción Áurea, llamada “divina proporción” o el “número de oro”; es una relación matemática que se encuentra en la naturaleza y en el arte, valorando la simetría y la armonía de las proporciones entre las partes del cuerpo, considerándolas estéticamente agradables.
En la foto encontrada en mi “cofre del tesoro”, en forma de memoria de disco duro, vemos a Pepe Yagües midiendo el cuerpo de la modelo Susy Dance. El objetivo era hacer una talla de madera con las mismas medidas que las de la modelo. Yagües ha realizado tallas con diferentes escalas, desde las pequeñas, que cabrían en una mano hasta las grandes que podemos ver en espacios públicos como jardines o rotondas.
Pepe es uno de los personajes de mi novela “Historia de Lo”, aparece como el artista que le pinta una granada en el glúteo a la protagonista; eso es lo que fuimos a escenificar a su taller para hacer las fotos publicitarias de la novela.
Susy es una artista de performance, con sus bailes de pole dance, girando y contorsionándose en la barra vertical.
La relación profesional entre un artista y la modelo está al servicio del arte, ni más ni menos; como se demuestra en las clases de Bellas Artes, donde hombres y mujeres desnudos posan para los alumnos, esto se llama posar del natural, pero a veces, esta relación traspasa la simple observación artística para ahondar en los sentimientos más profundos, como nos muestran las biografías de reconocidos artistas con sus musas: Dalí y Gala, Picasso y Dora Maar, Rodin y Claudel, Klimt y Emilie FLôge… Ellas no sólo fueron sus musas, también eran artistas que influyeron en las famosas obras que han pasado a los anales de la Historia del Arte.
Julio Romero de Torres pintaba a mujeres de la alta sociedad y de baja clase social, no sólo captaba la belleza, sino también su espíritu. Una modelo murió acuchillada por su novio por un ataque de celos hacia “el maestro”. En 1665, Vermeer pintó a su criada de 16 años con los pendientes de su mujer, lo que ocasionó el despido de la chica. Es la historia del cuadro “La joven de la perla”, según relata la novela de Tracy Chevalier, que posteriormente se adaptó al cine.
A veces el artista sólo aprecia la apariencia externa, la belleza y las proporciones, sin importarle los sentimientos de sus modelos, como declaró el fotógrafo Helmut Newton: “Sólo me interesa el exterior, lo que vemos mi cámara y yo”. Por esta razón recibió críticas, porque a pesar de sus buenas fotografías de mujeres desnudas con poses provocativas, eran como objetos sin alma, como envases vacíos.
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