RELATOS DE UNA MOSCA. Del Tocadiscos al Giro Inesperado, por Pedro H. Martínez
Son muchos los que se asustan ante un ciclón, un remolino gigante de aire, una tempestad ciclónica, un tornado… Las moscas también, pero hemos aprendido a llevarlo. El miedo a dar vueltas sin encontrar la salida, sin más propósito que girar, girar, girar y volver a girar, lo hemos superado. Nos montamos en los carruseles en las ferias, si, esos que ustedes llaman “tiovivo”, y que para quien no lo sepa, debe su nombre a Esteban Fernández, un feriante que tenía un carrusel de madera con cuatro caballitos en el Paseo de las Delicias de Madrid. El tal Fernández, murió en 1834 en una de las epidemias del siglo XIX, y cuando estaba en la caja metido, camino del cementerio, resucitó levantando la tapa al grito de “¡estoy vivo!”. Así la gente asistió a ver la nueva atracción en Delicias: “el tiovivo”. Pues eso, nos montamos y damos vueltas en carruseles, nos encanta. Otro lugar para girar, girar, girar y volver a girar es sobre los surcos de los denostados tocadiscos, parecen un campo labrado… al menos para nosotros. Y bailamos, y cantamos, de un lado a otro, con cuidado de que nos pille la locomotora que porta una aguja, como si fuera el tio que se viste de bruja en la atracción el tren de la …
Nosotras, también hemos hecho de “aguja de tocadiscos”, hemos puesto nuestras patitas en los surcos y vibramos, créanme, con la música. Y bailamos. Que tiempos. Tiempos de baile, tiempos de ensueño, donde bailábamos y cantábamos hasta que se nos salían las patas de la cadera, a veces también apoyábamos nuestras alas, sobre un sillón o un sofá… y escuchábamos música que nos evadía, nos hacía pensar, nos llevaba a lugares maravillosos o, simplemente, nos contraía el corazón. Insisto, que tiempos. Todo era más sencillo, el mundo era redondo como un vinilo. En las clases de arte, se dibujaba al Discóbolo de Mirón de Eléuteras con un vinilo de The Beatles o de Los Ronaldos, todo valía, y nosotras nos reíamos.
¿Dónde están los vinilos? Se marcharon cuando aparecieron los cassettes, los cd`s, y ahora… con las playlist de Spotify, vaya una desilusión. Cada vez que oímos música no damos vueltas en el sentido de las agujas del reloj, los relojes son digitales…
Ahora las vueltas las damos al revés. Ahora, todo es un giro hacia lo inesperado, un giro de guion que ni en los mejores western de Hollywood podríamos imaginar. Miren que ocurre en la Francia de la libertad, donde hay una guerra civil entre religiosos, entre derechas e izquierdas, entre barrios, entre seguidores de equipo de futbol… todo es válido para oponerse y enfrentarse. Fíjense en Alemania, motor de la economía europea, como va hacia el caos, a pesar de las advertencias reales del Presidente de la República, el IFO o el Bundesbank, con un modelo industrial agotado, una marcada dependencia energética y una desmayo intemporal en la digitalización, con una población envejecida y problemas con la inmigración. Una parálisis política que confirman una llamada a la recesión… a la larga más guerras sociales.
Y, ¿de las aristas estadounidenses? Ya ven, si no pueden convencer a sus vecinos de Canadá en sus relaciones de energía eléctrica, los amenazan con invadir al país vecino y aliado, si quiero “tierras raras” se quedan con Groenlandia, a pesar de amenazas de Dinamarca y Europa… pero eso da igual, la feroz práctica de la política Monroe, esa que dijo “América para los americanos”, pero en plan “oye tú, esto es mío, me lo das o te lo quito”. Los de Trump siguen llevando cinturón con pistolas, es más, para que van a preguntar si sus pistolas son más grandes. Y qué decir de los giros de guion de los pacíficos países escandinavos, cargándose hasta los dientes de armamento y reclutando soldados de entre su población. Y por debajo, un Marruecos que se opone, y menos mal, a sus vecinos argelinos, alimentados por la otra parte de bloque mundial, los rusos de Putin, con un servicio de inteligencia que colabora con israelitas, claro aquí si hay intereses comunes: controlar el mundo, al menos el Mediterráneo.
Sobre el cinturón de balas de los de Trump, cuidado que se pueden quedar sin ellas, se le abren muchos frentes: frenar a Putín, calmar a los yihaidistas en Nigeria, controlar el tráfico en Oriente Medio, acompañar a Israel, mirar de reojo a los norcoreanos, y sobre todo, saber que algo perderán: Taiwan. Estoy al habla con mi amiga mosca venezolana, esperemos que cuando lean este relato, todo esté en calma y no haya respuesta ni aristas que den más vueltas contrarias a las agujas del reloj.
Y España, miren ustedes, para vueltas la que se le avecina al PSOE, con más que una vuelta, la revuelta contra Pedro Sánchez entre los miembros de su partido, pero… de España no voy a hablar, prefiero ser una mosca vintage y pedir a los Reyes Magos de Oriente que le traigan, a mis vecinos de casa, un tocadiscos… y seguir girando como las agujas del reloj.
Que vueltas, ya da la vida

Muy buenas vueltas,mosca.
ResponderEliminarAunque siga el mosqueo de vernos hipnotizados por tanta vuelta,de rosca.
Esperamos que no sea una vuelta para apretar la libertad de expresión y los derechos sociales. De lo contrario ya sabemos lo que nos espera.
Contigo psn y cebolla.
No creo.
Más muertes. Más genocidios y un Imperialismo imparable.
Pongamos wl pikú. Eso si es recomendable