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Mostrando entradas de enero, 2026

Sumario del 18 de enero de 2026

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  Humano J-358, Buckler-Kaluta ¡Saludos, amigos y amigas de los Dulcineos! Vamos dejando atrás los artificios de la Navidad y el año 2026 va mostrando su rostro amenazador, desprendiéndose con pasmosa rapidez de su careta.  Los Dulcineos os ofrecen y ofrecerán su mejor literatura hasta el próximo colapso civilizatorio, que ojalá no llegue nunca. Disfrutad de la vida y de la literatura.

CLASE DE LENGUA Y DE LITERATURA, La penúltima estación, por Santiago Delgado

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  Hoy, ando de baja por depresión docente común. En lugar de dar clase, avento este poema del Postpesimismo propio de mi edad. LA PENÚLTIMA ESTACIÓN   La vejez es una estación antigua de tren transeuropeo. Estamos en el andén, bajo una pérgola  rematada en calada cenefa, férrea y modernista Delante de mí, hay un vagón de pasajeros de los de antes, con pasillo corrido que da a los compartimentos. Hay también una figura de brazos cruzados sobre la baranda que, en aquellos amplios ventanales, solía haber, para apoyo de los contempladores de paisajes, cuando el humo de la máquina dejaba ver algo digno de ese nombre.   De pronto, el tren, infinitamente despacio, comienza a salir adelante, hacia nuestra derecha. Entonces nos reconocemos: – ¡Soy yo! –exclamo en un silencio perfectamente interior. – No, soy tu cuerpo, que se va – musita,  precisamente, el que se va.   El tren, sin traqueteo alguno, ni alharaca añadida, acelera, casi imperceptib...

CRONOPIOS. Fatales, muy fatales, por Rafael Hortal.

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En este planeta tan real, tan duro, tan sorprendente, existen hombres y mujeres fatales. Observando sus características, seguro que reconoceréis a muchas personas con: encanto magnético, ambigüedad moral, poder sobre el deseo ajeno, que no siguen las normas sociales y actúan según sus propios intereses. Con estas características sicológicas, muchos autores han creado personajes perversos en la literatura y en el cine. Me reuní (en la ficción) con Conchita Pérez para entrevistarla como personaje de la novela “La femme et le patin”, Pierre Louÿs, (1898). En España se publicó la novela con el título “La mujer y el pelele”, como homenaje al cuadro de Goya. Me causó sorpresa al descubrir a la femme fatale por antonomasia, así reflejé en mi libro “Encuentros. Personajes femeninos de la literatura erótica”. La literatura y el cine nos muestran una gran cantidad de mujeres fatales, como las describe Valle Inclán en “La cara de Dios” (1900): “La mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerd...

PASEO POR LA HUERTA, por Isabel María Abellán

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Fue ayer un día cálido, como casi todos los de esta última Navidad. Cuando en pleno invierno amanece un día tan radiante tengo que salir a su encuentro. Me vestí mi pantalón de lycra y me fui a pasear con mi bicicleta por los caminos de la huerta; tortuosos, a punto de desaparecer. La ciudad crece. Ayer no sentí frío en las manos, ni en la cara. Como siempre, cerré un instante los ojos y sentí la misma sensación de libertad. El pedaleo suave, de vez en cuando gente que camina para hacer ejercicio. Alguien va corriendo. Lo saludo. A mi espalda escucho su respuesta. Me voy internado en la huerta, el rumor de los coches se atenúa. De pronto lo veo. Ahí está, como otros días, en el tramo de camino que hay bajo el puente. Han vuelto a tirar botellas desde arriba. El hombre, de edad incierta, aparta los cristales rotos con el pie. Es corredor de fondo, me lo he cruzado en otras ocasiones. Intento adivinar su edad, pero no puedo, está delgado, fibroso, tiene el pelo blanco, pero parece muy fu...

La doctrina Monroe, por Vicente Llamas

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Si, como afirma Llosa, la inteligencia es una atmósfera en La condición humana , y ese carácter no se resiente en la ficción, también puede serlo el delirio. Rebasadas las lluvias, la tierra rojiza, el sudario de polvo que ahoga el ímpetu ciego de las espigas y los hombres que trazan sobre la costra de polvo y días rojizos de la tierra los senderos de su propio desgaste, la impura caligrafía de la orfandad a la espera de Godot, Las uvas de la ira parte de una premisa: la penosa marcha de una tortuga entre los flancos de una calzada, metáfora del éxodo de ockhies y arckies remontando hoovervilles y demás residuos fenomenológicos de la Gran Depresión, hasta completar la anatomía profunda de la bestia simplificada, ya en el Sheol californiano, mientras la doctrina se extendía a criaturas no ungidas en la fe anisótropa que sostenía el proyecto de vasta nación. Quienes no habían cometido otra falta que habitar la espera debieron interpretar el suburbio al que ésta les condenaba como un e...

RELATOS DE UNA MOSCA. Del todo por España sin España, por Pedro H. Martínez

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Las moscas no somos apátridas, no. Lo parecemos, pero también nos enfundamos la bufanda y la camiseta roja cuando gana España un mundial, sea de waterpolo, futbol femenino o ciclismo en carretera. Nosotras, las francesas no, claro. Por ello, reivindico el amor a una tierra, a pesar de amar al resto de lugares donde he viajado. Y es que cuanto más viajo, más me enamoro de los lugares que visito. Y como rueda de molino, cuanto más me enamoran los lugares visitados, más orgulloso estoy de donde vivo, donde he nacido y donde procuro siempre volver. Digo todo esto, porque algunas moscas, y no pocas, cada vez más, viven en una polarización brutal. Dicen ser españolas, todo por España, pero sin embargo salen, de sus boquitas moscarderas, frases “jamás visitaré Cataluña”, “todos los vascos son iguales”, “los andaluces son unos gandules”, “los madrileños son unos centristas”, “los aragoneses unos cazurros”… hasta alguien me dijo, a la cara, “en Murcia solo hay podredumbre y miseria intelectual,...

EL ARCO DE ODISEO, Otra vez en Japón XI, por Marcos Muelas

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¿Y qué verás la próxima vez que vayas a Japón? Esta pregunta me la han hecho muchas veces y, aunque bien intencionada, me produce un cierto desasosiego. Usted pensará que cada vez que vuelvo a Japón intento ver algo nuevo, pero tenga en cuenta que, para ver algo nuevo, debería perderme algo familiar ¿Volvería usted a Japón y sería capaz de no regresar a aquellos lugares donde dejó abandonado una parte de su ser? Quizá se pudiera pensar que aquellos bellos momentos del pasado se acaban magnificado con el tiempo, idealizándose hasta alcanzar cotas irreales que distorsionan lo real. Como aquel libro que le impactó tanto de adolescente y cuando lo volvió a leer de adulto le pareció decepcionante. Pero esto es Japón, un mundo dónde difícilmente distinga la fina línea entre mito y realidad. Allí estábamos otra vez, mi Penélope y yo, en aquel lugar al que no imaginaba volver, al menos no tan pronto: Fushimi Inari. Aquella parcela congelada en el tiempo volvía a recibirnos. Nos recibían de nue...

PUNTO DE FUGA. A una Rosa inmarcesible, por Charo Guarino

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Una tarde como la de hoy, hace diez años, fue la última que la ví. Sabíamos de la gravedad de su estado, pero no podíamos imaginar que sería la última vez. Me acompañó otra gran amiga, Ana Ibáñez. A ambas las conocí al año de llegar de mi Barcelona natal. En plena adolescencia. Pocos años después las tres nos licenciamos en Filología Clásica en la Universidad de Murcia. Pero no fue nuestra fascinación por el mundo antiguo, ni el griego y el latín, nuestros únicos vínculos; nos unían además vivencias (desengaños incluidos) que fueron dando solidez a nuestra amistad con el pasar de los días. El 19 de enero de 2016, mientras me encontraba realizando un examen y hablaba de Rosa con una compañera de la Facultad que había sido profesora nuestra en el Instituto de Bachillerato de Santomera, Ángela Sánchez-Lafuente, me telefoneó su primo Enrique para darme la triste noticia lacónicamente: Rosa ya se ha ido . Ha pasado una década. Pocos días antes de la partida de Rosa murió el cantante David B...

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. (Muy) despacito, por Gabriel Lauret

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Creo que todos ustedes conocen la expresión “ser más papista que el papa”. La usamos para referirnos a alguien que es todavía más dogmático que quien crea una norma. Esto es lo que ocurrió en la historia que hoy les voy a contar. Un grupo de acólitos llevó hasta sus últimas consecuencias una idea, que no era de un papa sino de un compositor considerado por muchos como un gurú de la música   contemporánea. Saben que intento, con escaso éxito, dar un tono divertido a mis escritos, pero también deben saber que este proyecto tiene un trasfondo filosófico muy sólidamente argumentado y que se realiza con una seriedad absoluta por parte de la fundación que lo sostiene y por personas de todo el mundo que la apoyan. John Cage recibió el encargo de escribir una obra para un concurso de piano contemporáneo, nada que ver con Chopin o Rachmaninoff, en Maryland, en su país natal, Estados Unidos, en 1956. Fiel a sus ideas estéticas y filosóficas, Cage quiso asegurar que no hubiera dos interpreta...