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Mostrando entradas de abril, 2026

SUMARIO DEL 12 DE ABRIL DE 2026

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  Toda una cadena de festividades religisoas y profanas nos acaban de recordar, como en la famosa pintura de Bouguereau, que la primavera campa a sus anchas. Los amigos de Dulcinea, supervivientes de fallas, procesiones, bandos y sardinas, os piden que volváis vuestros ojos a la buena literatura, que también ha regresado.  Hoy están con vosotros Santiago Delgado, Rafael Hortal, Gabriel Lauret, Isabel Abellán, Pedro H. Martínez y Concha Lavella. Disfrutad de la vida y de la literatura.  

LOS SONIDOS Y EL TIEMPO. El violín rojo, por Gabriel Lauret

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Llevo desde hace años El violín rojo en el disco duro de mi ordenador. La película me gusta, aunque es un poco fantástica de más, porque está bien documentada, ambientada históricamente y tiene una banda sonora espectacular. Cuenta la vida de un violín en un retrato musical que abarca más de tres siglos. Hace unos días pasé en tren por Brescia, una de las cunas de la lutería, y como tenía tiempo suficiente aproveché para volver a verla. El director de cine canadiense François Girard tomó como punto de partida, sólo como punto de partida, una historia real. Lilli von Mendelssohn, pariente lejana de Felix y Fanny, de la rama familiar que se había mantenido fiel a la banca, tocaba el violín al igual que su padre, un importante coleccionista de instrumentos. Cuando Lilli falleció en 1928 en accidente de tráfico junto a su marido, el compositor Emil Bohnke, dejó tres hijos y dos violines Stradivarius. Uno de ellos, de un llamativo color rojo, conocido como Red Mendelssohn, había sido const...

CRONOPIOS. Salima, por Rafael Hortal.

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Salima es un bonito nombre femenino de origen árabe. Así se llama el velero que navega por las aguas de la región de Murcia capitaneado por su armador Antonio Lorente, que nos ofrece embarcarnos para navegar por las costas murcianas.   Es un velero de lujo y muy cómodo de 17 metros de eslora que mandó construir Aga Khan IV para su primera esposa. A bordo del Salima Karim al-Hussaini (Ginebra 1936 – Lisboa 2025), conocido por Aga Khan IV, considerado descendiente directo del profeta Mahoma, imán de los musulmanes chiíes nizaríes, una figura influyente en la política internacional. Un amante de la navegación que regaló el velero Salima a su primera esposa Sarah Frances Croker-Poole (Nueva Delhi, India británica,1941), rango por matrimonio: princesa Salimah Aga Khan. En la actualidad tiene 86 años. Exmodelo británica conocida por los anuncios de cremas Ponds, aristócrata y destacada filántropa, icono de la elegancia. Siempre está comprometida con causas sociales, especialmente la in...

Loa del Maestro Ciruela, por Santiago Delgado

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Yo, en algún tiempo pretérito e ideal, fui, sin duda, alumno del Maestro Ciruela; claro que sí. Y más aún. alumno dilecto: discípulo. Sí, no sabía leer, y puso Escuela, ¿qué hay con eso? Tantos que habría en el aldea, que sabían leer y guardaban como privilegio, para sí mismos, ese saber leer que el destino, más que su mérito, les otorgara.  Sí, el Maestro Ciruela, puso Escuela. Fue un valiente. Pidió permiso para entrar en aquel casucho abandonado casi en las afueras del pueblo, y puso pizarrón de laja, yeso seco por tiza, y mobiliario sobrante, del que quemaban en San Juan. Y el pueblo supo que había una cosa llamada Escuela , y que podía ser para todos. Los hidalgos del pueblo (lugar o aldea) lo miraron mal. Un laico plebeyo dando lección. No sabía más que escribir su nombre, y eso lo aprendió sirviendo al rey, por esos campos de batalla del belicoso coronado. Y tuvo que pedir ayuda al juglar último que pasara por allí, para saber escribir las letras que le faltaban, desde Cir...

Breve historia de una triple identidad, por Isabel María Abellán

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Voy a empezar con Petronilla . Porque de las tres, fue ella la primera que conocí.   Al terminar la Primera Guerra Mundial, Italia, al igual que los demás países que participaron en esta absurda contienda, quedó destrozada. Vinieron años de cartillas de racionamiento, de autarquía, de desnutrición. Más tarde, con la Segunda Guerra Mundial, a todo lo anterior se sumaron los bombardeos, la ausencia de alimentos y el hambre. Y fue durante estos años de plomo, desde 1926 hasta 1946, cuando una descocida empezó a escribir una columna en un suplemento ilustrado del Corriere della Sera . El suplemento se llamaba “La Domenica del Corriere” y la columna de Petronilla: “Tra i fornelli”, “En la cocina”. Más adelante, y viendo los editores cómo crecían el número de lectores, tanto femeninos como masculinos, le ofrecieron una segunda columna: “La massaia scrupolosa”, “El ama de casa escrupulosa”. Pero hasta aquí nada de lo que estoy contando parece demasiado diferente a otras historias. Quizá l...

Agua, cristales rotos y un muerto, por Concha Lavella Clemares

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  Un golpe de viento abrió el portón de madera, entraron recuerdos y hojas secas. Era la tarde en la que el tío Venancio Martínez se cayó de la silla al estornudar y, como estaba tan gordito, rodó hasta tres habitaciones más allá. Al estar el suelo inclinado y las puertas de toda la casa abiertas, vino a dar con la cabeza en una de las esquinas de la cama donde se encontraba su mujer. A ella le entró tanta risa que casi se ahoga y llamaron de urgencia tanto por el chichón de Venancio como por el ahogo de su señora esposa. Atónita, comencé a contar las tacitas del estante y a rezar sin darme cuenta. Y es que ese día con mis tíos era como para no salir a pie de calle, pero tampoco para estar dentro.     Su casa era agradable pero muy vieja. Acostumbraba a jugar con las grietas y desconchados de la pared, imaginaba historias y mapas hasta que me entraba sueño y mi tío, con su pipa de tabaco inglés en la boca, me contaba cuentos al compás del viento, meciéndome al calor de la...

CUENTOS PARA LEER DOS VECES. La música me hace fuerte, por Pedro H. Martínez

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De cerca, nadie es normal  Sigmund Freud “La música me hace fuerte. No, no… no debo decir eso. Mejor diré: la música es mi vida -hizo un gesto de disgusto-. Es pretencioso, la vida es demasiado importante como para equipararla a la música, y sobre todo, hablar de mi vida como si fuera la única que existe, aunque quizás sea eso lo que debo decir, que mi vida no es la única que existe y que la música forma parte de ella. Si, estoy convencido, empezaré así. Soy un mar de dudas, lo reconozco. Maldita inseguridad… Inseguridad, es eso, solo eso, y más cuando te lo dicen los psicólogos: “el chico padece de inseguridad”, como si fuera fácil estar seguro en los días que corren. Nadie sabe con qué mala noticia nos despertaremos, y si no nos despertamos donde nos den malas noticias, nos agobiamos de no saber nada del mundo. Y entonces, otra veces me vuelvo inseguro, como si bajara la cabeza y subiera los hombros esperando que algo atronador suene. La música, lo que debe de sonar es la música....