CLASE DE LENGUA Y LITERATURA. Valor y uso en los términos plural y diverso, por Santiago Delgado
Cuando en otros evos estudiaba yo Lingüística, aprendí que las palabras tienen eso que dice el título: valor y uso. Por valor entendemos su significado de diccionario. Por uso, el que le damos en la práctica. O los que les damos en la práctica. Ambos fenómenos lingüísticos coexisten o conviven en la realidad. Pudiéramos decir que el valor es comunicativo y el uso, expresivo. Pero no tanto. Todo es mezcla de comunicación y de expresión en algún grado.
A menudo hoy, intercambiamos los términos plural y diverso. Y sus derivados, pluralismo y diversidad. En uso, son sinónimos; pero en valor no. El valor de plural es mucho de lo mismo: muchos niños, muchas estrellas, muchos libros. Pero hoy le ha robado parte de su significado a diverso. El valor de diverso es eso: variedad, abundancia de miembros heterogéneos en un mismo conjunto, material, inmaterial o espiritual. Plural, en su valor prístino, alude a cantidad de elementos iguales. Eso es, plural es mundo homogéneo, diverso es mundo de lo heterogéneo. Creo que así está claro.
Pero, el personal, los hablantes, son los dueños del idioma. No la RAE; y ellos, los inmortales lo saben sólo a medias. O lo saben y no terminan de aceptarlo. Hoy, diverso y plural en el mundo del hablante cotidiano son sinónimos; pero en la ortodoxia filológica no. Hablamos con el uso de las cosas. O del nombre de las cosas. Una piedra puede tener uso de martillo, y unas cortinas, con perdón, pueden tener uso de moquero. ¿Lo pillan?
Bueno, pues la clase terminó. Como ha sido corta, repasen ese examen que llevan para mañana, y cuando suene el timbre usen de la prudencia en su disponerse a salir al recreo. No abran el aluminio de sus bocadillos hasta hallarse en el patio de recreo. La clase ha terminado.

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