LOS SONIDOS Y EL TIEMPO, Dvorak en América, por Gabriel Lauret
¿Qué hace un señor como yo en un sitio como éste? Quizás esté exagerando un poco, pero probablemente algo así tuvo que pensar Antonín Dvořák, que ya contaba con 51 años, cuando en septiembre de 1892 viajaba a bordo del vapor “Saale” con destino a Nueva York. Se había resistido reiteradamente a abandonar su Bohemia natal, pero una oferta de 15.000 dólares al año, 25 veces más de lo que ganaba en Praga, había conseguido vencer sus reticencias. Esta oferta que no pudo rechazar provenía de Jeanette Thurber, fundadora del Conservatorio Nacional de América, que le propuso dirigir este centro. Entre sus cometidos debía, por contrato, liberar a los músicos americanos de influencias europeas y ayudarles a establecer su propia identidad artística. En definitiva, tenía que poner las bases para la creación de una nueva música americana. Retrato de Antonín Dvořák. 1882 Dvořák había nacido en una familia humilde y no le había resultado fácil ser un compositor de renombre. Su padre quería que h...